Publicado en El Mono Revista Cultural, Entrevistas, Feminismo

Fátima Djarra, “Indomable” luchadora contra la Mutilación Genital Femenina – Entrevista –

Entrevista ampliada de la publicada en el Número 53 "Especial Fe" de Revista El Mono

Técnica en Mutilación Genital Femenina (MGF) en Médicos del Mundo Navarra, fundadora de las asociaciones Flor de África y Dunia Musso… Fátima Djarra Sani es una mujer “Indomable” (como se titula el libro sobre su vida) pero, sobre todo, fuerte, enérgica, divertida, a veces tímida y, siempre, luchadora.

El Mono – Perteneces al Consejo de Igualdad de Navarra, has leído el pregón de Navidad de Pamplona, han escrito un libro sobre tu vida, te invitan a dar charlas en todo el estado… ¿cuándo obtendrás la nacionalidad?

Fátima – La ley de Extranjería es muy dura para los países que no fueron colonia española., te exigen 10 años de residencia, que cuentan desde que te conceden la tarjeta de residencia, no desde que te empadrona. Yo cumplo los 10 años este año, pero ahora tengo que hacer un examen. Para demostrar que estoy integrada. ¿Quién me va a decir a mí que no estoy integrada? ¡Me conocen más aquí que en mi tierra. Es una falta de respeto y discriminación.

Parlamento

EM -Africana, mujer y pobre, tres discriminaciones, ¿cuál se nota más?

F -Se viven las tres. Encontrar trabajo antes de Médicos del Mundo era imposible. Oyen tu acento y no te dan trabajo ni vivienda. Yo vivía de la renta básica y lo pasaba fatal, yo no quería vivir del Estado.

El tema de acceso a una vivienda… Sólo accedo a vivienda precaria por ser mujer y negra. Se piensan que eres pobre, que no la vas a cuidar, no quieren alquilarte nada. En cuanto te ven africana, piensan que eres pobre.

La lucha contra la Mutilación Genital Femenina

EM- ¿Cómo una técnica superior en construcción civil ha acabado como máxima exponente nacional de la lucha contra la Mutilación Genital Femenina?

F- Si alguien me hubiera preguntado en el 90, le hubiera respondido que nunca me vería trabajando contra la MGF. Decidí trabajar en eso cuando llegué a España, tras entrar en Médicos del Mundo Navarra. Aquí no podía trabajar de lo mío, convalidar todo era un rollo. Así que estudié mediación y así fue como conseguí el trabajo. Y cuando empecé el trabajo decidí estudiar Integración Social en la UNED, ¡ya tengo el título!

EM- ¿Cuándo te diste cuenta que la Mutilación Genital Femenina no era algo bueno?

F -Desde los 12 años empecé a luchar contra la MGF. En clase de ciencia explicaban el aparato reproductor femenino y vi que yo no tenía todos esos órganos. La mutilación era un tema tabú. En la familia no se hablaba. Yo no podía hacer nada. Sólo hacía esa reivindicación con mis amigas, que me trataban como a una loca. A los 15 años fui a estudiar a Cuba y allí vi la situación de la mujer, la libertad, la igualdad. Allí abrí los ojos.

EM – En muchos países está prohibida la MGF (Guinea Bissau, Guina Conackry, Mali, Gambia, Kenia…), ¿es suficiente?

F- Creo que el marco jurídico no es suficiente para prevenirla. Yo no soy partidaria de la parte penal, de que se intente disuadir con leyes. Lo que quiero es que la comunidad se involucre, que se trabaje alfabetizando a las mujeres, incluyendo la MGF en la educación para salvar a la nueva generación. Que los estados hagan campañas y realmente trabajen en ello. La ley no basta, que la gente tenga miedo no va a cambiar una tradición milenaria. Hay que trabajar sobre todo con la comunidad joven.

EM – ¿Qué problemas nos encontramos desde países europeos al lucha con la MGF en países africanos?

F- Si el Gobierno del país donde se practica la MGF trabaja para desmontar el mito cultural y desde la salud pública será más efectivo. Pero se tiene miedo a perder los votos, a las supersticiones

Cuando los países extranjeros obligan, prohíben e intervienen en temas que se entienden como propios, se ve como una intervención en su cultura. Se ve a las personas occidentales como malas. La propia comunidad donde se practica no reconoce la MGF, por ello se tiene que trabajar a través de la comunidad…

EM -¿Cómo se puede prevenir la MGF desde aquí en países que están en otro continente, hablan otro idioma y tienen otra cultura?

F -El trabajo que hace Médicos del Mundo me ha hecho saber que trabajar sobre la Mutilación Genital Femenina a través de personas de aquí no da resultado. Tienen que ser las propias africanas. Que sean las propias personas de la comunidad quienes hablen en su país, conociendo la cultura, la religión… Así es más fácil entenderse y contrastar opiniones.

La estrategia de mediadora es fundamental, es una persona que puede transmitir bien el mensaje y garantizar confidencialidad y confianza. En los 10 años que llevo trabajando he logrado una gran confianza y relación con la comunidad africana. Me siento privilegiada de ser hermana de hombres y mujeres.

Esta estrategia tiene un efecto multiplicador. Cada año formamos a 15 mujeres en salud y a 15 hombres como agentes transformadores. Cuando viajan a su país sensibilizan desde su comunidad y su familia. Y multiplican el conocimiento. Todo el mundo conoce la Mutilación Genital Femenina pero no las consecuencias reales, nuestra misión es hacer llegar ese mensaje.

Cuando yo empecé en 2008 la gente no hablaba del tema. Yo era un bicho raro, pero hoy en día, la comunidad africana participa en medios, campañas, sensibilizan… Siento una gran satisfacción por nuestra labor.

“Indomable” la historia de Fátima hecha libro

Indomable Libro

EM – Un día te llaman de Editorial Planeta y te dicen que quieren escribir un libro sobre tu vida. Ese libro titulado “Indomable” se agota en la mayoría de lugares donde lo presentas. ¿Qué crees que buscan quienes te leen en él?

F – Buscan conocer a la mujer africana. Hay mucho estereotipo y desconocimiento. La gente se reconoce en mi historia y conoce el contexto cultural y así ya no nos ven como salvajes. Las madres que mutilan a sus hijas no es por que quieran el mal para ellas, es por desconocimiento. Una mujer que lleva 9 meses en el vientre a su hija no va a querer matarla, o que muera desangrada, o que tenga problemas en el parto, o que no disfrute las relaciones sexuales. Si ellas reconocen que lo que les ha pasado a ellas es algo malo, podrían prevenir la mutilación, pero ellas están educadas para lo mismo. Ellas están educadas para pensar que es algo bueno.

EM – Dices en el libro: “En África, dónde la familia lo es todo, una no puede hallar la paz sin la aceptación de los suyos.” ¿Tienes la aceptación de tu gente? ¿Fue fácil? ¿Y aquí?

F – Tengo la aceptación de mi familia cercana. La mayoría creo que me apoya aunque no me lo dicen. Si no me dicen lo contrario, para mí significa que me quieren. Hay gente que sí ha reconocido mi trabajo, como mis compañeras de Cuba, mi familia de aquí, mi hermana, mis hijas e hijos….
Tengo otra familia aquí, personas admirables que me apoyan en Médicos del Mundo Navarra y Flor de África. Me gustaría agradecer especialmente a Farmata Watt, Djamila Mamoudou y Oumoul Khairati Bah.

EM – “Rebeldía, que no ira” otra de las frases de libro. ¿Nunca has sentido ira?

F – Con 12 años tenía ira pero, conforme pasó el tiempo, comprendí que quienes me habían practicado la ablación también son víctimas y supervivientes.

Cuando vine aquí, al principio sentía ira cuando hacía talleres porque la gente me insultaba. Llegaba a casa y pensaba “¿para qué hago todo?”, “por que tengo esperanza” me respondía.

En Navarra, la comunidad africana me entiende y respeta, muchas personas me tienen ya de referencia y la ira se desvanece.

EM – “Yo peleo cada día para prevenir la ablación, equiparar en derechos a los africanos y africanas y desterrar ese estereotipo de la mujer dócil y apocada” ¿Alguna vez has sido dócil y apocada?

F – Lo fui. A partir de 1993. Yo era una niña muy rebelde. Después de casarme fui mujer dócil y apocada porque me sometí a un hombre por amor. Vivía en silencio. No decía lo que sentía.

EM – ¿Te arrepientes?

F – Una parte sí y otra no, porque esa persona me cuidó mucho, me ayudó a tranquilizarme, a ser quien soy ahora, no meterme en tantos berenjenales. Pero desde el punto de vista de la igualdad, me arrepiento.

Película, escuela, carrera…

EM – Háblanos de “La Manzana de Eva” la película de José Manuel Colón en la que participas

F – Es un documental que lucha por los derechos de la mujer y los derechos humanos. José Manuel Colón es muy valiente. Trabaja para visibilizar la Mutilación Genital Femenina en España y los países occidentales. Leyó mi libro y me llamó para ofrecerme participar. Me gustó su enfoque y que es muy trabajador. Se estrenará entre junio y septiembre. Me hace ilusión que hemos participado dos mujeres que trabajamos en MGF en el Estado.

Ve el trailer de "La Manzana de Eva" aquí: https://vimeo.com/216461986
Película “La Manzana de Eva”

EM – Libro, pregón, documental, talleres, asociaciones… ¿qué te queda por hacer?

F – Me queda mucho por hacer, por ahora necesito los medios financieros para la escuela de empoderamiento. Si alguien quiere apoyar el proyecto, que se ponga en contacto conmigo o con la Revista El Mono. Se pueden cambiar muchas cosas.

EM – Técnica en MGF en Médicos del Mundo Navarra, fundadora de la asociación Flor de África, fundadora de Dunia Musso, ¿cuál es tu próximo proyecto?

F – Abrir una escuela de empoderamiento femenino en Guinea Bissau. Quiero crear un hilo conductor entre Navarra y Guinea Bissau a través de Dunia Musso para trabajar con jóvenes. Mi próximo paso es organizar una carrera de mujeres en Guinea Bissau para recaudar fondos y sensibilizar contra la MGF. Me gustaría hacerla el 25 de Noviembre, el Día Mundial contra la Violencia contra las Mujeres.

EM – ¿Algo que quieras añadir?

F – Agradeceros la entrevista y a quienes han confiado en mí y han valorado todo el trabajo que estoy haciendo. Es un orgullo y voy a continuar. Ya no creo que vuelva a la Construcción Civil, jajaja.

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Publicado en El Mono Revista Cultural

Working Class Hero

Artículo publicado en Nº 54 Especial Funcionarios de Revista El Mono

 

No tenía muy claro en qué cagarme en este “Especial Funcionarios”. Si en los machistas de quienes han elegido el título, que ya me dirás qué costaba poner “Especial Funcionariado”, como si no hubiera una sola mujer funcionaria. ¿O es que sólo vamos a hablar de los funcionarios tíos? Bueno, como nunca voy a las reuniones de la revista por que todos (que no todas) me caen mal, pues no sé por dónde van los tiros.

Así que criticaré la crítica al funcionariado. A ver, ¿qué se esconde ahí? ENVIDIA Por supuesto. Todo el mundo quiere un puesto para toda la vida, que te dé para tres cafés a la mañana y con la tarde libre. ¡Ah! Que tú no. Que tú te has tragado el cuento ese que convierte la esclavitud elegida en “emprendimiento” (o como se diga ahora, que seguro que hay algún término chulo en inglés para eso). Bueno, pues tú no, tú a vivir de tu pasión hasta que la odies tanto que reduzcas tus hobbies a ver vídeos de Venga Monjas. Claro que queremos ese curro. Sólo queremos lo bueno, eso sí, nada de estudiar oposiciones y vivir pendientes de un listado.

Nada, nada. Todos queremos o ser parte del funcionario o del sindicato, si nos creemos “working class heros”. Ay, los derechos laborales. Se nos llena la boca a cualquiera de izquierdas. Mejoras salariales. Nos acercamos al orgasmo. Lucha obrera. Oh, síiii, ahí, jodeeeer!!!! Vale. ¿Agusto? Enciéndeme el piti, chato, y te cuento. Tú no quieres reivindicar la lucha obrera, tú lo que quieres es que la clase obrera luche para convertirse en otra clase explotadora. ¿Para qué quieres mejoras salariales en lugar de conciliación con tu vida personal? Pues para comprarte el mismo coche que el empresario que te explota. Y te metes al sindicato para que la huelga no te quite sueldo, lo metes como horas sindicales y tira, que otros se reduzcan la nómina, que tú bastante haces con ir a almorzar a la reuniones del sindicato. ¿Y para qué queremos todos esos supuestos derechos laborales? Pues para sentirnos un poco más cerca de la burguesía, que es una imitación rancia de la nobleza. Y no, los tiros no van por reducir el sueldo de la dirección o prohibir las horas extras, porque si a alguien le va bien y asciende, ¡ay!, entonces es que se lo ha ganado y tiene derecho a su Audi, su comida semanal en el asador de turno, una escapadita a esquiar y un balcón en la Estafeta. ¡Ey!, pero desde abajo, desde la working class, que da mucho caché en los círculos rojos.

Os implantaba de golpe un anarco-primitivismo que os quitaba la tontería. Pero mi mamá no me deja.

Publicado en Poesía

Insomnio

Me provoco insomnios
para soñarte a mano
enciendo la luz
y cierro los ojos
para sentir tu sombra
peso sobre mi pecho
mano sobre mi pelo
hambre sin freno.

Me provoco insomnios
para dormirme en tu cielo.

Publicado en Poesía

Mi jardín

Tengo un jardín
sin vallas ni puertas
con mil rosas moradas,
cebada, trigo y hierba.
Tengo hectáreas
de espigas pinchonas
zarzas amables
y robles muy jóvenes.

Árboles grises
y cuervos muy negros
cantos de pájaros
y grabados etruscos
nacen, crecen y renacen
en este jardín
que de no cuidarlo
se ofrece cada día
y cambia cada noche.

Publicado en Feminismo, Te cuento mi vida

No conozco hombres feministas, ¿o sí?

Chicos, chavales, hombres, muchachos, tíos que afirmáis en mi cara que queréis ser feministas, que no sois machistas, que estáis contra el maltrato y los asesinatos a mujeres, bien, olé por tener corazón y algo de moral. Aplauso.

¿Puedo seguir?

Cuando venís de majos a desmontar los argumentos con los que defiendo la igualdad, señalando la violencia de género simbólica e institucional, me preguntáis por el “hembrismo”, las denuncias falsas, lo duro que es que se espere de vosotros que folléis siempre (pobres, nosotras preocupadas por que nos violen y sin ponernos en vuestro lugar)… Cuando venís así invalidáis todo lo anterior.

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Y si os lo hago ver queréis que os ilumine con mis supuestos superconocimientos de feminismo aportándoos estudios, datos, definiciones… No sé si sabéis que apenas hay estudios reglados de feminismo, aunque por suerte estén aumentando. Hay mujeres y plataformas que hacen un gran trabajo de enseñanza y educación. Pero hasta donde sé, lo justo se habla del movimiento sufragista en los libros de historia, filosofía y ciencias sociales de los colegios. Y eso que es la parte favorita del patriarcado, “ya podéis votar, ahora callaros, dejad de leer y molestar y votad lo que os digamos” (a veces me pongo de un Victoria Kent que atufo).

O sea, que yo no tuve un hada madrina que subió del maravilloso infierno feminista donde se queman todas las brujas a darme clases especiales y a imbuirme pensamiento crítico y ganas de hacer algo con una varita mágica. Fui yo, poquito a poco, con la ayuda de mis compañeras quien se fue empapando, quien se hizo preguntas y buscó las fuentes para contestarlas, quien se acercó a mujeres que sabían más y preguntó para escuchar respuestas (preguntar para contraargumentar no ayuda mucho a aprender, o sea, que la próxima vez que queráis preguntar “¿y las denuncias falsas, qué?” o lo hacéis para que te explique este artículo de Miguel Lorente o no pienso gastar más saliva que la que emplee en decir “adiós”). Cuando yo preguntaba, se me daba una cortita explicación y seme remitía a artículos de sociólogas, comunicadoras, filósofas, investigadoras, políticas y periodistas duchas en la materia. Y yo leía esos artículos, incluso algún libro. ¡Ey, sorpresa! Leyendo se puede aprender mucho. Si me parecía interesantes los compartía, los recomendaba y los comentaba. Fue mi primera aportación a la lucha contra la violencia machista, la cultura de la violación, la cultura de la pederastia y la lucha feminista. Antes incluso de entender que lo personal es político y empezar a realizar cambios más profundos.

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Me encuentro tíos que me dicen que quieren hacer algo para que no nos maten, pero ni siquiera son capaces de leer un artículo que explique las causas de esos asesinatos, no digo buscarlo, ¡por favor!, digo leerlo cuando se lo envías. Y si no son capaces de leer sobre aquello que dicen querer evitar, ¿cómo van a hacer algo para evitarlo? También hay artículos sencillitos sobre qué pueden hacer para que dejen de matarnos. Incluso en formato revista, como este en forma de lista.

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Y que incluso hay documentales para quien no quiera leer. O entrar en Facebook y compartir las cifras de asesinatos machistas.

Como seguro que hay alguien que me dice que todo es mentira y que le dé datos, he hecho un experimento casero:

Tengo 656 contactos en mi perfil personal de FB. De los cuales 223 se han categorizado como hombres y 372 como mujeres (61 son páginas profesionales). De los 223 hombres de mi Facebook sólo 17 (un 7,6%) han compartido contenido que promueve la igualdad en el último mes (mes en el que incluyo San Fermín y en el que se ha llegado a los 69 asesinatos de mujeres a manos de hombres, en el que Juana Rivas ha tenido que esconder a sus hijos de un maltratador condenado y en el que un chaval de 15 años ha violado a una niña de 9).

Por que sé que me lo vais a preguntar, de las 372 mujeres, han compartido contenido en pro de la igualdad en el último mes 128 (un 34,4%)
O sea, todos esos tíos que a veces me dicen que no son machistas o que no quieren que nos maten, no han sido capaces ni siquiera de darle a un botón desde su móvil u ordenador. Y sí, os he repasado a todos y todas. Me ha llevado 4 horas, pero no me he dejado a nadie.

Y sí, hay algunos de vosotros que apenas comparten contenido, pero sí he visto contenido compartido en pos de la igualdad de clase, contra determinadas políticas, en defensa de unos principios o valores en concreto, pero mira, en defensa de la igualdad y de los derechos de la mitad de la población, incluso en la defensa de las fiestas de San Fermín desde el punto de vista de su lucha contra las agresiones sexistas, pues no.

Que no digo yo que compartir artículos, vídeos o memes que fomenten la igualdad sea lo único que se pueda hacer, pero sí que es de lo más sencillito. Tampoco digo que hagáis el tremendísimo esfuerzo de dejar de hacer chistes machistas, salirte del grupo Fototetas o decirle a tu colega que deje en paz a esa chica borracha en el bar, ¡dónde vamos a parar! ¡no vayamos a cambiar la sociedad demasiado!

Pero joder, 69 asesinatos en menos de 8 meses. Entro en Facebook y me encuentro lo que os digo. Pues mira, no vengáis a decirme que queréis que dejen de matarnos. Queréis que dejemos de morirnos y de molestar, no queréis cambiar nada. Para cambiar las cosas hay que actuar y no, no lo estáis haciendo. Majos.

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AVISO: No considero el número de publicaciones en Facebook un barómetro del comportamiento machista o no. Muchas mujeres y hombres de mis contactos realizan un activismo y se comportan de manera no machista y no publican nada en sus redes. Este artículo habla de quienes dicen querer cambiar las cosas, pero no hacen N A D A.
Para quienes se han sentido señalados, vuelvo a remitir al artículo: https://especialistaenigualdad.blogspot.com.es/2017/06/25-cosas-que-puedes-hacer-cada-dia-para.html

 

Publicado en Feminismo, Te cuento mi vida

Miedo, asco y orgullo en San Fermín

San Fermín. Sanfermines. Fiestas de San Fermín. Varias formas de nombrarlos e infinitas de vivirlos. Este año yo los he vivido un poco más que otros. Me he quedado todos aunque no haya salido todos los días. No sé, me ha parecido que había menos gente, pero no tengo mucho con que comparar porque llevo muchos años pisándolos de hurtadillas. Recuerdo hace más de una década pasar por Jarauta y notar manos en mi culo y cintura. También recuerdo mear en esa misma calle atestada de gente y que nadie se molestara en mirarme.

En San Fermín se torturan toros y se bailan gigantes preciosos. Se mea en la calle y se reutiliza el vaso para no generar desperdicios. Hay venta ilegal y bares que legalmente abusan en los precios. He estado en otras fiestas, en festivales, en ciudades turísticas en temporada alta y he visto más o menos el mismo nivel de contradicciones e incoherencia. A veces me pongo seria e intento cambiar las cosas hacia la dirección que yo creo que deben cambiar. Otras me canso y me río de todo con colegas con quienes nunca estaré de acuerdo. No sé, en unas décadas todo me lo sudará bastante.

Pero ayer sentí orgullo. El año pasado vi a Iruña pararse y unirse para dejar claro que no se iban a tolerar agresiones sexistas. No era la primera vez que ocurría pero sí la primera vez que yo lo vivía. Me sorprendió la respuesta. Es cierto que sigue habiendo agresiones de primera y de segunda (leed por favor este artículo de Amelia Tiganus sobre los puteros en SanFermines y la doble moral que no nos falta nunca) pero qué queréis que os diga, también es cierto que a veces me apetece fijarme en algo bueno. Este años volvimos a salir a la calle. No sólo eso. Dos chicas se atrevieron (porque aún hay que atreverse a ello, porque somos unas exageradas, porque “vaya histéricas”, porque “vosotras también tocáis culos”, porque “ya te has quejado tampoco la líes”), digo que se atrevieron a denunciar que las tocaran sin su permiso, que las sobaran, que las trataran como objetos a disposición de unos deseos totalmente controlables. Se atrevieron, denunciaron y ¡las tomaron en serio! Detuvieron a los agresores y a uno de ellos lo multaron. ¡Joder!, pues a mí que por fin se tome en serio una denuncia así me da esperanza. Ojalá los machirulos dejaran de tocar porque está mal, ojalá un día les dé la cabeza para entender por qué violar es horrible, pero mientras no les llegue la sangre a la cabeza que por lo menos tengan miedo a una multa, la cárcel o la castración química, lo que sea, pero que dejen de agredir y acosar.

Ayer hubo algo más que me hizo sentir un poco de orgullo. Creo que se puede hacer mucho más, creo que los hombres tienen que implicarse más en evitar ya no agredirnos sino en evitar que nos agredan (tengo a fuego la imagen de la chica a hombros de un chico defendiéndose de un tío que le mete mano y todo su alrededor riendo sin intervenir).

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Me gusta esta toma porque se ve la cara del agresor que es la que debe verse y la actitud de ella. Por desgracia también cómo se ríe el resto.

Creo que deben hacerlo y que además llegan tarde. Pero también veo que se hacen cosas. Desde la campaña de Acción contra la Trata #metachodemacho hasta la iniciativa de AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género). Y la sociedad en su conjunto también va poco a poco no sólo tomando conciencia del problema sino interviniendo. Las dos chicas agredidas sexualmente con intimidación en los últimos días en una peña han podido ver a sus agresores detenidos. De nuevo por su valentía de hablar (insisto, con culpabilización de las víctimas aún tan presente, hablar es una hazaña, ¡bravas!) y después la colaboración de quienes estaban en el local para parar la agresión y detener a los violadores (que no consiguieran violar no quiere decir que no lo sean, y no voy a poner supuestos porque no me da la gana). Además de eso las calles se llenaron de personas que teniendo más o menos claro de donde vienen estas agresiones (pues anda que no he acudido yo a manis de estas con la tontería esa en mi boca de “yo soy igualista” mea culpa) queremos que dejen de producirse.

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Y sí, ver este cartel en un montón de bares y peñas, ver que se toma en serio un tema que lo es y que se antepone la protesta a la fiesta, a mí me hace sentir orgullo. Hay días que quiero os muráis y la humanidad se extinga, y otros en los que creo que aún queda un poco de esperanza y quizá podamos dejar de jodernos. Soy un poco contradictoria, como todas las persona y todas las fiestas, incluidas los SanFermines, una fiestas en busca de la igualdad.