Publicado en Poesía

La hoguera de las desilusiones

Se apaga
mi nombre en tu boca
se vuelve humo
la llama prendida
se extingue
la vida loca
que encendieron
tus húmedos besos.

Recojo las cenizas
para pintar mi cueva
la fría roca.

Anuncios
Publicado en Poesía

A solas contigo

Vivir tu amor a solas
bailarlo
y memorizarlo.

Saltar de tu abrazo
para retratarlo
enmarcarlo
y colgarlo.

Hacer de lo vivo
un infinito
y volver a soñarlo.

Publicado en Feminismo, Recomiendo libros, Te cuento mi vida

Carmen Conde: más allá de la académica

En el master de Formación de Agentes de Igualdad de la UNED que he comenzado este año, la primera actividad de evaluación consistía en elegir una escritora entre las 10 que proponen en el portal “Escritoras Españolas” del Instituto Cervantes y explicar por qué debe ser reivindicada social y culturalmente.

He elegido a Carmen Conde por mi preferencia por la generación de poetas del 27  (aunque en ocasiones se la ha incluido en la generación del 36) y su periplo desde la situación de igualdad creativa respecto a sus coetáneos hombres, pasando por períodos de alta actividad social y artística y otros de invisibilización en antologías, planes de estudios y divulgaciones culturales, hasta la recuperación de su prestigio en el siglo XXI reconvertidas en las SinSombrero.

Carmen Conde con Amanda Junquera
Carmen Conde con Amanda Junquera

Carmen Conde, académica de la lengua y mucho más

Carmen Conde es conocida y reconocida por ser la primera mujer en ocupar un sillón en la Real Academia Española, hecho que ocurrió en 1978, un año en el que demostrar la apertura social y política convenía a todas las instituciones españolas. Sin embargo, la trayectoria y obra de Carmen Conde va mucho más allá de este nombramiento, ella defendió el derecho a la educación a través de su acción. Su obra poética fue extensa y, aunque muy enfocada en el amor y el erotismo, no renunció a la crítica social. En su discurso de ingreso en la academia dijo: “quienes crean poesía lealmente porque sí, saben de la necesidad de su verdad y de la defensa desinteresada de las causas perdidas”. También en su discurso de ingreso, alabó a poetas que admiraba como Rosalía de Castro, a la que consideraba la precursora de cuantas escriben poesía. Al mencionarla, Carmen Conde destaca que la poeta gallega demostró que, al interesarle más lo humano, las escritoras ya no eran tan débiles ni se conformaban con los temas predeterminados por la sociedad como femeninos.

La académica fue poeta, relatora, profesora, activista, bisexual, memorialista y gestora. Cultivó prácticamente todos los géneros literarios: poesía, relatos, teatro, memorias, literatura infantil y juvenil y ensayo. Yo quiero centrarme es su activismo cultural y su defensa de la educación.

Carmen Conde como activista defendió causas republicanas, sociales y feministas. A través de artículos y libros expresó sus ideas avanzadas sobre la educación femenina, la escuela rural, la educación musical… Fue una de las pocas artistas de su generación que no se exilió durante el franquismo, sino que llevó a cabo una resistencia interior, a través de la educación, la gestión de entidades (orfanatos, etc.) y de su pertenencia a círculos feministas como el Lyceum Club de Madrid.

Se preocupó de acercar la cultura a quienes tenían un acceso más limitado a ella. Con esa idea funda junto a su marido Antonio Oliver la primera Universidad Popular de Cartagena. No lo configuran únicamente como centro de estudios, sino como un centro de acceso al conocimiento y las artes que cuenta con biblioteca de personas adultas, una de las primeras bibliotecas infantiles del estado y sala de proyecciones. Celebraban exposiciones, audiciones, conferencias y debates. Por la institución pasarían figuras de las letras como Miguel Hernández, Elena Fortún, Ramón Sijé, María de Maeztu…

También junto a Antonio Oliver, la escritora dirigirá las campañas de Misiones Pedagógicas, cuyo objetivo era llevar la educación popular a poblaciones que no tenían un fácil acceso. Pero Carmen Conde tendrá que dimitir un año después por no querer colaborar con las autoridades municipales.  Aún no había estallado la Guerra Civil y la revolución cultural que pretendía el matrimonio ya encontraba trabas. La guerra parecía que acabaría con su activismo, pero se mantuvo como docente tanto en escuelas nacionales como impartiendo clases a adultas analfabetas en la Casa de la Mujer de la Agrupación de Mujeres Antifascistas en Murcia.
En la misma línea de facilitar el acceso a obras artísticas, Carmen Conde recopiló la obra de su marido, Antonio Oliver, y gestionó la custodia de la obra de Rubén Darío.

Ocasionalmente se asocia el papel de escritoras a figuras pasivas socialmente, a acompañantes de escritores, a personas introspectivas y centradas únicamente en las emociones y los sentimientos… Carmen Conde fue una figura determinante en el desarrollo educativo y cultural de España, junto a su marido, y también más allá de él. Su activismo cultural de marcado talante progresista provocó que fuera juzgada durante años. Aunque la causa se sobreseyó, durante años se escondió entre Madrid y El Escorial y utilizó seudónimos en su extensa actividad literaria. Fueron las consecuencias de no partir al exilio como otras intelectuales y artistas afines al bando republicano.

En los años 40 su creación poética fue elevada y publicó mucha obras. Para poder hacerlo, no buscó la publicidad y se mantuvo más o menos discreta, lo que evitó que fuera tan conocida como su obra merecía. Es a partir de los años 50 cuando empieza a recibir premios por su labor poética. La siguiente década, comienza con becas y pensiones para su creación poética, que estos años vuelve a mirar al amor y al erotismo. Finaliza la época con premios nacionales y con la publicación de sus antologías y estudios sobre poetas mujeres. A lo largo de estas décadas también trabajó para la editorial Alhambra, colaboró con la Sección Bibliográfica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en la sección de publicaciones de la Universidad de Madrid.

Por qué visibilizar a Carmen Conde

Visibilizar a Carmen Conde es poner el foco en una generación de poetas y artistas marginadas de las antologías, de los medios, de las bibliotecas y de los museos por su condición de mujeres, por ende, poner el foco en dicha marginación histórica. Una marginación y discriminación que se intentó resarcir con la concesión a Carmen Conde de un sillón en la Real Academia de la Lengua Española. Pero ese acto no da cuenta de la magnitud de toda la actividad desplegada por la escritora. Es por ello que sus creaciones y su activismo deben ser conocidos. Visibilizarla a ella es también poner en valor la labor de tantas mujeres en el terreno cultural, sus esfuerzos por mantener una base de alfabetización que llegue a todas las clases sociales, su actividad en pro del cambio y del feminismo a través de la educación y la literatura.

 

 

 

REFERENCIAS:

Publicado en El Mono Revista Cultural, Entrevistas, Feminismo

Irati FG, ilustradora asilvestrada

 

Entrevista ampliada de la publicada en el Número 61 "Especial Competi" de Revista El Mono

En su blog, Irati Fernández Gabarain se define como “dibujante patológica, unpoco-bastante asilvestrada”. Ilustra de todo y ha realizado Storyboards para dibujos animados. Le da al cómic y ha ganado premios gracias a eso. Los fanzines son lo suyo y pertenece a Ediciones Armadillo y al Colectivo de Autoras de Cómic.

Irati FG, ilustradora

 

A ver, ¿en qué momento te preguntan de pequeña qué quieres ser de mayor y contestas “ilustradora”?

Pues voy a dar bastante pena y diré que cuando vi un “cómo se hizo” de la Sirenita en la tele (yo tendría unos 10-11 años) me dejó tan flipada que decidí que quería trabajar para la Disney haciendo dibujos animados, por supuesto no conocía el emporio rancio en el que se convirtió luego y la cara de disgusto que puso mi madre cuando se lo dije no se me olvidará nunca;

Autorretrato Irati FG
Autorretrato Irati FG

pero bueno, eso la vacunó para el futuro y en mi familia siempre me ha apoyado un montón en todo lo que he hecho.

Silvia Federici por Irati FG
Retrato de Silvia Federici por Irati FG

Dibujas rápido retratos, paisajes… Te hemos visto en acción, este retrato de Silvia Federici que publicamos fue hecho en menos de 20 minutos, ¿cuál es el truco?

Ese retrato es especialmente feo, (y no sé por que ya me lo pidieron para publicarlo en otro lado también) entre otras cosas por que tenía a la Federici como a 10 metros cuando estaba dando la charla, y yo andaba con un trancazo bastante majo, así que el retrato salió de aquella manera.

Para dibujar rápido solo hay un truco, dibujar mucho, practicar todo lo que puedas, yo no me considero una dibujante especialmente buena, no tengo paciencia para hacer dibujos hiper currados con los que generalmente a la gente se le cae la baba, pero me gusta mucho aprender y probar cosas nuevas. Mis dibujos del natural los hago para mi normalmente, si de propina a la gente le gustan yo encantada.

¿Cuál es tu técnica de ilustración favorita?

Cualquiera con la que aprenda cosas.

¿Cuál ha sido tu proyecto más loco?

Pues no sabría decirte… Creo que intentar ganarme la vida dibujando ya es bastante loco.

¡Irati FG hace dibujos animados!

Has trabajado como Storyboard Artist. Eso es hacer dibujos animados, ¿no? ¿es algo tan guay como parece?

El curro de storys cuando te lo cuentan suena maravilloso pero luego cuando estás pringando con una fecha de entrega a la vuelta de la esquina básicamente te chupa la sangre y la vida. Yo llevo 3 años como profesional en el sector de la animación y aunque ya es tiempo, siento que estoy empezando, es un curro mas duro y complicado de lo que parece. Tienes que producir a lo bestia y los dibujos que haces generalmente no se van a ver en el resultado final, y solo servirán de referencia a los que siguen la cadena, (el departamento de layout que hace los planos definitivos con los personajes originales, y los animadores) tu trabajo es que la historia se entienda a nivel narrativo, definas bien los planos, tenga buen ritmo y los personajes sean expresivos y se entienda su intención. Tiene mucho que ver con la narrativa audiovisual, algo que a mi me flipa.

Recomiendo, para la gente que quiere empezar a hacer storys como freelance, que tenga buena mano dibujando y sea rápido, que practique mucho el dibujo de figuras y fondos, investigue sobre el lenguaje audiovisual, este dispuesto a recibir bastantes cambios y sobre todo se organice muy bien los tiempos de trabajo.

Los fanzines de Irati FG

De tus últimas ilustraciones para el reto instagramer de #inktober te montaste un fanzine (Wild West Legendary Women / Mujeres Legendarias del Lejano Oeste). Pero no es el primero. ¿Qué tiene el mundo de la autoedición que tanto te gusta?

Que básicamente puedes hacer lo que quieras y como quieras.

Otro fanzine que nos encantó fue “Maloficio”, ¿nos cuentas algo sobre él?

Fue una experiencia muy bonita y muy enriquecedora, el fanzine lo creamos en una residencia en el Centro Huarte dentro del proyecto “Yo, la peor de todas” con mas compañeras fanzineras (Liébana Goñi, Cristina Jiménez, Jelen Jeleton y Rurru Mipanocha). Tenía como tema la brujería y los saberes no normativos en Navarra, leímos y nos documentamos mucho sobre el tema, para llegar a la conclusión de que las brujas en el medievo no dejaban de ser mujeres rebeldes que cuestionaban el patriarcado que venía junto a la normalización de la iglesia católica para imponernos el capitalismo y su manera de funcionar de hoy en día.

El PUMPK (Festival de Autoedición de Iruña), ¡vaya liada! ¿Cómo vais preparando la edición de este año?

Pues ahí vamos, este año queríamos enfocarlo más hacia el teatro autoeditado, la improvisación, el baile contemporáneo, la poesía, el rap, los bertsos… Pero todo esta todavía en una fase muy embrionaria, hasta bien entrada la primavera yo creo que no nos moveremos mucho, pero ya iremos dándole bombo cuando se vayan acercando las fechas. Os mantendremos informados.

Editorial, colectivo de autoras, feminismo…

Creas, junto a otras amistades, Ediciones Armadillo, ¿por qué?

Creo que la razón principal fue no perder el contacto con las amigas con las que estudié en Barcelona (Araiz Mesanza, Erling Knudsen y Juan Hernandez) y seguir haciendo cosas con ellas, y a muchos niveles nos ha aportado un montón a todas, siempre quisimos enfocar que el fanzine fuera colectivo y experimental. También intentamos colaborar con gente que de normal no estaba muy visibilizada. Después cada una se ha editado sus fanzines bajo el sello y vamos a festivales de autoedición para vender todo lo que sacamos, es una experiencia muy maja, yo se la recomiendo a todo el mundo que se dedique a la ilustración.

Perteneces al Colectivo de Autoras de Cómic, ¿cuál es su motivación? ¿Qué hacéis?

Sobre todo visibilizamos el trabajo de autoras de cómic históricas, que son muy poco conocidas, y también actuales, por supuesto. Queremos agruparnos para que se normalice el papel de la mujer en un mundo tan hiper masculinizado como es el del cómic y desde ahí luchar por nuestros derechos como trabajadoras del sector.

Eres feminista y llevas la lucha feminista al mundo de la ilustración visibilizando el trabajo de mujeres, sus vidas… ¿de qué más maneras? ¿Crees importante que el arte tenga un componente ideológico?

Creo que es importante que cada cual se conciencie y tenga una mirada crítica sobre el mundo que le rodea, en realidad mi trabajo auto-publicado suele tratar esos temas por que aprendo algo con ello y me enriquece a muchos niveles. El componente ideológico ya esta implícito y toda obra de arte lo tiene casi siempre de una ideología u otra. Sobre si es importante, creo que depende de cada cual, para mí, desde que me conciencié con el feminismo sí que lo es.

Ilustración Irati FG para el #8m
Ilustración Irati FG para el #8m

¿A quién retarías a un duelo de ilustración?

Pues sé que en su día presenté una batalla de dibujantes en el Pumpk en plan divertimento y porque sino no había nadie que la presentara, pero si te soy súper sincera, a nivel profesional yo no soy especialmente competitiva, en general me da bastante pereza la competición/comparación con otros si no es para mejorar algo a nivel profesional de manera sincera o como algo constructivo para tu trabajo. Competir para subir el propio ego machacando el de otros, o para autoconvencerte que eres mejor y así ponerte por encima de alguien, siempre me ha parecido algo bastante miserable que ha fomentado el heteropatriarcado. En general, como se ha dado bombo a la competitividad en esta sociedad a todos los niveles me da bastante asco, y te lo digo por que en según que eventos con mas dibujantes siempre he visto sobre todo tíos mirándome por encima del hombro a ver qué o cómo estaba dibujando.

 

 

 

Publicado en Feminismo, Poesía

Se dice poeta… ¿o poetisa?

Venía yo muy brava a defender contra viento y marea que se use el término poeta para cualquier persona que compone obras poéticas. Para eso me basaba en tantas poetas que prefieren ese término al de poetisa, como la gran Gloria Fuertes, que cuando alguien la llamaba poetisa, respondía: “La poesía es femenina, ¡la mujer es poeta! El hombre…, que sea poeto”.

Un poco de historia sobre la palabra “poetisa”

Y es que con tanta queja hacia el lenguaje inclusivo tanta vuelta a que decir “todas y todos” es faltar al principio de economía del lenguaje y cuando ya tenemos una palabra que sirve para cualquier género gramatical, va y en el siglo XVIII nos da por inventar una más larga. Sí, el término “poetisa” se registra por primera vez en el castellano en 1737 (según el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Juan Coromines).

Un siglo después, a mediados del XIX, “la mujer llegaba a ser definitivamente una protagonista de importancia en la cultura impresa de esta nación” (Susan Kirkpatrick, Antología poética de escritoras del siglo XIX). “A partir del año 1840, año en que tanto la estética romántica como el reformismo liberal se imponen brevemente, empiezan las españolas a dejar correr su plumas, llegando antes del final del siglo a dar a la prensa miles de páginas (…), la categoría más nutrida de estas producciones es la de la poesía.” Quizá, y solo quizá y como opinión propia, los hombres se vieran amenazados, y el surgir de una crítica poética infravalorase la poesía escrita por mujeres. Quizá, y solo quizá y como opinión propia, los autores hombres no quisieran incluir a las mujeres en las antologías (¿os suena la ausencia de Las SinSombrero en tantas antologías de la generación del 27?). Quizá, y solo quizá y como opinión propia, cuando la poesía empezó a ganar estatus la presencia de la mujeres en ese género disminuyó como ocurrió con la novela en inglés, según el estudio “La transformación del género en el lenguaje de ficción inglés”.

Susan Kirkpatrick en su introducción a la Antología poética de escritoras del siglo XIX da, sin embargo, otra explicación “… mientras que entre 1840 y 1865 supera la treintena el número de mujeres que publican un libro o más de poesía, entre 1870 y 1895 no son más de diez las nuevas poetas que dan una colección a la prensa. Creo que esta disminución se debe a que, por una parte, hacia el fin de siglo había para la mujer de talento más opciones que el consabido librito de versos. (…) Por otra parte, el hecho de que menos mujeres optaran por desahogarse públicamente en verso indica que la oleada romántica estaba tocando a su fin”.

Rosario de Acuña, una de esas diez nuevas poetas, se defiende del término poetisa con este poema. Deja claro así que “el mote `poetisa´ se utilizaba con frecuencia para ridiculizar a las mujeres que ponían en práctica esta convicción” (la de su derecho a la expresión lírica) (Susan Kirkpatrick, Antología poética de escritoras del siglo XIX)

poetisa Rosario de Acuña
Poema de la poeta Rosario de Acuña, criticando que la denominaran poetisa

Las connotaciones peyorativas de “poetisa” y la neutralidad de “poeta”

El término poeta siempre ha tenido connotaciones de prestigio y consideración mientras que el término poetisa ha estado asociado aun sentido despectivo y peyorativo. De ello da fe, por ejemplo, un pasaje de Leopoldo Alas y Ureña (alias Clarín) en su obra Solos: “La poetisa fea, cuando no llega a poeta, so suele ser más que una fea que se hace el amor en verso a sí misma.”

El sustantivo poeta es de género común, la diferenciación de género la marca el artículo u otros determinantes. La DRAE consigna la voz poeta con la abreviatura com. (“nombre común en cuanto al género”) desde el año 2001, antes del cual poeta aparecía como sustantivo masculino.

Sin embargo, en 1492, Antonio de Nebrija en el Diccionario latino-español, recoge poeta como única forma para “varón” y “hembra”.

Es decir, desde que las mujeres empezamos a escribir poesía en castellano y hasta el año 1737, éramos poetas, luego durante tres siglos se inventó una palabra más larga y con connotaciones no muy agradables para denominarnos. Ahora hemos vuelto a exigir una palabra libre de connotaciones negativas para definir nuestra actividad, una palabra que ya existía y cuyo sufijo de género se corresponde con la forma asociada tradicionalmente al género gramatical femenino.

El dilema y la reivindicación

Con esta información tenía yo muy claro que prefería el término poeta. Y creo que lo sigo haciendo, a pesar de que escuchar a Gata Cattana en Lisístrata proclamarse “poetisa con mayúsculas” ya me hizo dudar hace un par de años.

Sin embargo, documentándome para este artículo he encontrado a escritoras que prefieren reivindicar el término poetisas como reivindicación de una diferencia, de un término propio para las mujeres autoras de poesía. Así lo hace Ana Rossetti, quien prefiere el uso de poetisa, “dándole contenido y reivindcando a las buenas poetisas que ha habido y que hay, en vez de evitar una palabra como poetisa sólo porque su uso anterior la haya estigmatizado. También las palabras, sobre todo si están bien hechas y cumplen una función, tienen derecho a dignificar su contenido”.

También me suena, como en el caso de Gata Cattana, a una reapropiación del insulto. Como se ha hecho muchas veces desde colectivos discriminados, es el caso de “Negra” o “Negro” o “Marica” o “Bollera” o “Zorra”. Si usas un término de manera despectiva para decir que hay algo mal en mí, yo lo usaré para destacar esa cualidad y característica con orgullo.

En conclusión, sigo prefiriendo la palabra poeta, me encantó cuando Belén Galindo me denominó así en su artículo y me identifico con la definición de “persona que escribe poesía” al igual que con la definición de poetisa “mujer que escribe poesía” porque soy persona y soy mujer. Sin embargo, me cuesta desprenderme de esos tres siglos de connotaciones negativas asociadas a “poetisa” y como Emilia Pardo Bazán, no quiero elegir un lado: “…si tiene suficiente vocación para creer, desde el primer instante, que en el reino de letras no hay, como en las iglesias protestantes, lado de las mujeres y lado de los hombres”.

emilia pardo bazán

 

REFERENCIAS:
  • Antología poética de escritoras del siglo XIX, Susan Kirkpatrick, Ed. Natalia - Instituto de la Mujer, 1992
  • http://www.hispanoteca.eu/Foro-preguntas/ARCHIVO-Foro/Poeta%20y%20poetisa.htm
  • http://martabbadia.weebly.com/decir-poetisa.html
  • Documental "Se dice poeta" dirigido por Sofía Castañón
Publicado en Feminismo

La representación de las mujeres en las novelas.

Según un estudio recogido en este artículo de The Guardian escrito por Alison Flood que traduzco, las mujeres están mejor representadas en las novelas victorianas que en las modernas y además el porcentaje de autora mujeres frente a autores hombres descendió cuando la profesión de novelista ganó estatus . Puede que la traducción presente algunos cambios, ya que no soy traductora y he utilizado un lenguaje inclusivo, mucho más difícil de lograr en castellano que en inglés.

Las mujeres están mejor representadas en las novelas victorianas que en las modernas.

El análisis halla que la proporción de autoras y personajes descendió después del siglo XIX, y que los autores masculinos siguen siendo “notablemente resistentes” a las mujeres que escriben.

Las mujeres en las novelas tienden a “sentir”, mientras que los hombres “obtienen”; las mujeres sonríen (smile) o se ríen (laugh), mientras que los hombres hacen muecas (grin) o sueltan risitas (chuckle). Un análisis de más de 100.000 novelas que abarcan más de 200 años muestra cómo pueden marcar diferencias de género incluso las palabras aparentemente inocuas, así como también revela una disminución inesperada en la proporción de mujeres novelistas desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

Académicas de las universidades de Illinois y California en Berkeley utilizaron un algoritmo para examinar 104.000 obras de ficción que datan de 1780 a 2007, extraídas principalmente de la Biblioteca Digital HathiTrus. El algoritmo identificó los géneros de autoría y de personajes. Se esperaba ver un aumento en la prominencia de los personajes femeninos en la literatura a través de los dos siglos. En cambio, “desde el siglo XIX hasta principios de la década de 1960 vemos una historia de declive constante”, escriben Ted Underwood, David Bamman y Sabrina Lee en su artículo “La transformación del género en el lenguaje de ficción en inglés”, que acaba de publicarse en el Journal of Cultural Anlytics.

Además del descenso en el número de personajes que son mujeres o niñas, también encontraron “un declive bastante sorprendente” en el número de libros escritos por mujeres en la primera mitad del siglo XX, y escribieron que “la proporción de ficción escrita por mujeres … cae a la mitad (de aproximadamente el 50% de los títulos a aproximadamente el 25%) a medida que avanzamos de 1850 a 1950. ”

Las personas que realizaron el estudio se  sorprendieron tanto ante estos hallazgos, “en el mismo período en que podríamos esperar ver los efectos del feminismo de la primera ola”, que inicialmente sospecharon un error en sus métodos. Realizaron más pruebas y descubrieron que eran correctos.

Las mujeres pasan de representar a casi la mitad de las personas autoras de ficción a apenas una cuarta parte. Si esta tendencia es real, es un hecho importante sobre la historia de la literatura que debería ser enfocado incluso, por ejemplo, en las introducciones antológicas. Pero la historia no ha sido ampliamente publicitada “, escriben.  “Parece que quienes investigan cada era pueden ver la posibilidad de que la autoría femenina haya disminuido en su propio período. Pero nadie se ha ofrecido a presentar la triste sugerencia de que toda la historia desde 1800 a 1960 fue una historia de decadencia “.

mujeres autoras novela

Especulan que una de las razones de la caída de las autoras, que se revirtió alrededor de 1970, podría ser la “gentrificación” de la novela. A mediados del siglo XIX, la escritura de novelas no era una “carrera de alto estatus”, pero a medida que lo fue siendo, se volvió más deseable para los escritores masculinos. También señalan que, si bien la representación de las mujeres en la ficción disminuyó durante dicho período, otras categorías de escritura como la no ficción vieron “una enorme expansión” de las escritoras. “No es difícil ver cómo las oportunidades de expansión en esta escala podrían haber alejado a las mujeres de la novela”, explican.

El declive en la escritura de mujeres es parte del motivo de la caída en los personajes femeninos. De acuerdo con el análisis del estudio, en libros escritos por hombres, las mujeres ocupan en promedio solo entre un cuarto y un tercio del espacio de caracteres. En libros de mujeres, “la división está mucho más cerca de ser igual”. El análisis destaca: “Esta brecha entre los géneros es deprimentemente estable a lo largo de 200 años”.

Kate Mosse mujeres novela
“Cuando la crítica comienza a ser importante, las contribuciones de las mujeres se infravaloran” … Kate Mosse. Fotografía: Andy Hall para The Observer

Kate Mosse, la novelista histórica más vendida y fundadora del Premio de Ficción para Mujeres, dijo que no estaba sorprendida por los resultados. “Cuando estábamos preparando el premio, descubrimos que cuando un libro de una mujer ganaba un premio, era más probable que tuviera un protagonista masculino”, dijo. “Esta gran investigación respalda eso”.

Mosse señaló “un cambio radical desde la Ilustración hasta los valores victorianos, por lo que las mujeres son más libres en el tiempo de Jane Austen o Mary Shelley o Ann Radcliffe, pero los valores victorianos -la idea del ángel en el hogar- toman el control. Y luego la crítica se convierte en una disciplina. Es una disciplina masculina, y por lo tanto no me sorprende que las mujeres como escritoras pierdan sus posiciones, porque son hombres que escriben sobre escritores masculinos, y comienza a distanciar a las mujeres. Ves esto en la historia y en la música, es igual, y luego, cuando la crítica comienza a ser importante, las contribuciones de las mujeres se infravaloran “.

mujeres autoras novela Kate Mosse

Analizando las 104.000 novelas en el archivo HathiTrust, y mirando el vocabulario atribuido a cada personaje, la investigación encontró que los volúmenes más antiguos contenían un lenguaje diferente en función del género. En las novelas de principios del siglo XIX, los hombres tenían más probabilidades de tener “casas” y “países”, mientras que las mujeres tenían “cámaras privadas”, “apartamentos” o “habitaciones”. Sin embargo, a fines del siglo XX, la “casa” se había vuelto más asociada con personajes femeninos. Palabras como “corazón”, “lágrimas”, “suspiros”, “sonrisas” y “espíritus”, se asociaron al “género femenino” en el siglo XIX, el algoritmo reveló que “solo unos pocos sustantivos subjetivos eran atribuidos más a menudo a los hombres”. ; el principal es pasión, que en ocasiones es un eufemismo de lujuria en el siglo XIX “.

Si bien tanto los hombres como las mujeres de ficción tenían la misma probabilidad de “leer”, históricamente, los hombres han sido más propensos a “obtener” cosas, y las mujeres a “sentir”. A mediados del siglo XX, las palabras de alegría como “sonreír” (simple) y “reír” (laugh) tenían más probabilidades de aplicarse a los personajes femeninos, mientras que “los hombres de mediados de siglo, al parecer, solo pueden hacer muecas (grin) y soltar risitas (chuckle)”.

“Esta diferenciación según los géneros en la expresión de la alegría alcanza su máximo en los años anteriores y posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y Raymond Chandler es una expresión típica de sus consecuencias para los hombres. Sus personajes masculinos tienen la costumbre de sonreír (grin) de forma incómoda y lacónica. ‘Él sonrió. Sus dientes tenían una apariencia pecosa,’ (He grinned. His teeth had a freckled look.) en Red Wind. ‘Él sonrió. Su dentista estaba cansado de esperar por él, (He grinned. His dentist was tired of waiting for him) ‘en The Pencil. Las sonrisas – muecas de Chandler suelen ser seguidas por un cínico apunte sobre la apariencia del personaje, para dejar en claro que el humor masculino es un barniz delgado sobre la amenaza “, describe el estudio.

En general, la investigación encontró que las divisiones de género entre los personajes se han “marcado menos” en los últimos dos siglos, con “lenguaje muy diferente” utilizado para hombres y mujeres en novelas del siglo XIX en comparación con el presente, cuando “las acciones y atributos de los personajes están menos claramente clasificados en categorías de género “.

Sin embargo, reiteran que esta borrosidad de los límites del género a medida que la ficción avanza hacia el siglo XX “no parece estar asociada con un mayor énfasis en las mujeres como personajes. Por el contrario, su prominencia disminuye durante el mismo período “. Y “los hombres permanecen, en promedio, como grupo, notablemente resistentes a darles a las mujeres más de un tercio del espacio del personaje en sus historias “.