Publicado en El Mono Revista Cultural, Feminismo

Pobres mujeres

Artículo publicado en el Número 65 "Especial Pobreza" de Revista El Mono

Hay más mujeres pobres que hombres. ¡Sorpresa! No os esperabais que a las mujeres nos tocara algo chungo en el reparto de cosas como derechos, dinero o chocolatinas. Nosotras, privilegiadas de la humanidad, hemos encontrado una falla en nuestra felicidad, somos más pobres. Bueno, en realidad lo encontraron en los años setenta, que entonces como no había Netflix, ni memes, ni estábamos tan obligadas a tener una vida sexual superactiva para ser guays, pues se estudiaban cosas y se hacían preguntas. Pues eso, en los setenta se dieron cuenta de esto y lo llamaron “feminización de la pobreza”. Que no es ponerle purpurina y pintar coños en una chabola, sino que en proporción (de cantidad y diferencia) las mujeres somos más pobres mires donde mires.

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Si no te apetece rayarte mucho y te quedas en el primer mundo, pues esta eso de que te cobren más por una cuchilla de afeitar de color rosa que por ese pack de 20 de azul oscuro con el que tiras un año entero. Y está lo de la brecha salarial, el techo de cristal y todo eso que una precaria como yo se plantea como muy lejos. Yo es que ahí me imagino a tías como la Merkel o la Botín, que aún no se han leído ni el “Todos deberíamos ser feministas” (¡vaya traducción de título todo feminista ahí!) de Chimamanda Ngozi, con un martillico de estos de los trenes picando cristal y diciendo: “si quieres, puedes”. ¡JA!

Luego te puedes venir por aquí, que ni primer ni segundo mundo ni décimo mundo, estamos un poco ahí, en tierra de nadie entre la sangría y que si cambiamos el horario de invierno. Pues si te vienes aquí y eres tía y te apetece, no sé, tener familia, de esa con personas que envejecen y que nacen, pues ya la has liado. Seguramente te cojas curros de media jornada o de esos en los que los complementos no existen o una excedencia para cuidar. Ya lo de estudiar o montar negocios es para ellos. Eso de estar todo el día con el culo en la silla es de machos. Tú a mover pesos muertos después de currar, delicada princesita.

temporalidad y mercado laboral

Y no quería irme yo tan lejos, que soy vaga y dudo de que usara hasta el teletransporte, pero como nos vayamos al tercer mundo (mira, yo ya lo que quiero es irme a otro universo, ¿alguien me pasa DMT de esa?) pues ya ¿pa’qué? Que si las mujeres ni currar pueden, que para estudiar lo mismo necesitas un salvoconducto y ponerte pantalones y dejar de depilarte el bigote (ojalá pudiéramos hacer eso y que no nos dijeran que somos tíos, pero eso otro día). ¡Ojo!, que hay países donde abortar está prohibido. Bueno, que aborten las tías. Los tíos con largarse ya lo han hecho, y ni consecuencias físicas, ni legales, ni morales, ni ná. Y eso que la vasectomía sí que es legal, libre y gratuita. Pues ná, ellos embarazan, se largan y luego ella ya se quita de comer y de ahorrar porque VIVA LA VIDA, VIVA VICTORIA, AFRODITA.

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