Publicado en El Mono Revista Cultural

Ligar en los 90

Artículo publicado en Nº 56 Especial Los 90 de Revista El Mono

Ligar en los 90. Nada más fácil, nada más directo. Antes de que llegaran los móviles y tocar el telefonillo arriesgándote a llamar “bombón” a la madre de tu chica fuera la declaración de amor más aplaudida. Antes de que existiera Facebook y tuvieras que enterarte del pasado de tu “crush” (ahora ligue se dice así) descifrando los N x D y los A ❤ (esto es un corazón) V .

ligar en los 90 en Pamplona
¿Será para mí?

Mucho antes de Tinder, cuando aún se ligaba mandando a tu amiga de mensajera a la otra cuadrilla de tíos con LA FRASE:

“Dice mi amiga que si tu amigo quiere rollo o ligue, que se gusta de él”

LA FRASE

DICE MI AMIGA: nunca, nunca, nunca se iba directamente a la persona que te gustaba. Para empezar, no había una pantalla detrás de la que digerir el rechazo, si esa persona pasaba de ti lo iba a ver toda su cuadrilla y toda la tuya. Mejor no estar muy cerca y que tus lágrimas las vieran las menos personas posibles.

QUE SI TU AMIGO: siempre, siempre, siempre había que intentar crear conexiones cuadrilliles. Esa amiga acabaría siendo la novia del amigo al que le preguntó, abriendo un mundo de posibilidades (en los 2000 llegarían las bajeras mixtas) que permitiría la reproducción en todo el territorio foral.

ligar en los 90 en Pamplona
“Nunca te dije que estuviéramos de ligue, tío, sólo íbamos a rollos. Puedo hacer lo que quiera con el Richar”

QUIERE ROLLO O LIGUE: en aquellos años las cosas quedaban claras desde el principio. Nada de 4 polvos mal echados y luego dejar de dar señales o practicar el “breadcrumbing” (en serio, Google existe para algo, no os lo voy a explicar todo). En los 90 antes del beso ya se sabía si luego volvíais de la esquina de la plaza cogidos de la mano o cada uno se volvía con su cuadrilla con el calentón mal gestionado y con pose de orgullo. Nada de palabras como exclusividad (¿en serio os fiais de una palabra que empieza por “ex”?) o ambigüedades como “nos estamos conociendo” (no me conozco yo, os vais a conocer vosotras). Aquí era sencillo, rollo o ligue y dímelo ya, que en el otro lado se está sentando otra cuadrilla.

QUE SE GUSTA DE ÉL: esta parte en realidad tiene categoría de oración completa, subordinada, yuxtapuesta y de párrafo entero. La manera más foral de declararse a alguien: “Yo me gusto de ti”. “Yo”, que voy primero, “me gusto”, todo muy reflexivo que aquí nos lo pensamos mucho, “de ti”, toma objeto directo, indirecto o complemento circunstancial, la cosa es que tú eres lo de menos. Pero hoygan, cuántas bodas de cuadrilla nos hemos chupado (y rechupado, reconozcamos que son las mejores) gracias a esta frase tan ególatra y tan felices los cuatro.

ligar en los 90 en Pamplona
Estos siempre estaban de ligue y nunca acababan en rollo.
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Publicado en El Mono Revista Cultural, Recomiendo libros

“Irlanda”, de Espido Freire

Título: Irlanda
Autora: Espido Freire
Páginas: 185
Editorial: Planeta de Agostini

RESEÑA CORTA publicada en El Mono Revista Cultural número 50: Especial Odio

Irlanda¿Cuándo comienza el odio? ¿Desde qué edad se odia? ¿Es el odio un amor frustrado siempre? ¿Odiamos siempre a quienes nos odian? ¿Es peor odiar o que nos odien? Una novela corta que deja ese regusto de saber que había algo más pero no saber qué. Un bonito verano con tus primas que parece un sueño, pero aún no sabes si bueno o malo. Espido Freire como siempre, creando un mundo inmenso a base de minúsculos detalles.

“Irlanda”, la axfisiente atmósfera de Espido Freire

Creo que Espido Freire fue de las primeras autoras que leí siendo consciente que leía a una mujer. Recuerdo que se hablaba de ella con motivo de su premio Planeta a “Melocotones Helados”, pero a mí no me llegaba para comprarme los libros que eran premio Planeta, que además entonces tardaban mucho en sacarlos en edición bolsillo y no existían los e-books. Entonces llegó septiembre y sus coleccionables y Planeta de Agostini sacó la colección “Escritoras de Hoy”. Una de esas colecciones que piensan que por tener los mismo genitales todas escribimos, pensamos y sentimos igual. En lugar de hacer lo lógico, incluirnos en las colecciones según nuestro estilo o generación o lo que toque (novela negra, generación del 27, literatura americana…). Pero a mí me acercó a una de mis escritoras favoritas, y en plena adolescencia.

Aún estaba fascinaba con Gabriel García Márquez y era capaz de leerme Ana Karenina cada seis meses. Pensaba que lo serio, importante e intenso venía en tomos grandes, usaba personajes sin fisuras y, por supuesto, lo escribían premios Nobel o Cervantes o Pulitzer (¿hay premios con nombre de mujer?). Y ahí estaba, ese librito que no llegaba a 200 páginas. Que parecía tan dulce, tan literatura inglesa para señoritas de bien, tan un poco mágico y ¡tan incómodo!

Una niña, Natalia, una adolescente como creo que fuimos todas, introvertida, asustada y demasiado susceptible, pasa el verano tras la muerte de su hermana con su prima, primos y un amigo suyo, que son lo contrario que elle y que se lo dejan claro. Su prima es Irlanda, que se trae a dos amigas, haciendo de menos a Natalia.

“¿Y si de pronto, después de aprender cómo pensar hemos de comenzar de nuevo en otro mundo, nacer de nuevo, crecer, descubrir ese mundo y entonces matarnos porque no lo soportamos, y nacer otra vez aquí?”

Parece un argumento sencillo. Casi de película de Antena 3 el sábado al mediodía. La niña marginada, la prima popular, los primos medio agradables, el chico que siembra la discordia. Pero todo está contado con cierta lírica. Y a mí, imaginarme como Natalia, teniendo un herbario en una casa de piedra con una torre, pues disparaba mi fantasía pubescente. Cuando iba al pueblo quería ser Natalia, todo el rato. Buscaba tesoros en las cajas de costura de mi abuela y paseaba por los caminos buscando plantas que enterrar bajo pilas de libros.

– Yo preferiría no crecer – musité.
– No seas tonta. Al convertirte en adulta todas las cosas te están permitidas.
– Pero es a los niños a los que se les disculpan los errores.

Pero es una lírica que asfixia. Es una casa de piedra ya abandonada, donde tus ojos se enzarpan en cada detalle pero en la que poco a poco el frío y el moho va metiéndose dentro. Empiezas a sentir angustia y no sabes de dónde viene. Y, entonces, el final. Redondeando todo el libro. Ese último sorbo de un té amargo y caliente. Lo que tenía que ser.

 

 

 

Publicado en El Mono Revista Cultural, Te cuento mi vida

El Circo de los Artistas

Artículo publicado en Nº 55 Especial Circo de Revista El Mono

Opino (y no pienso avalar mi opinión con ningún estudio ni estadística que para eso es opinión y no certeza y para eso escribo en este panfletillo y no en un medio politizado por el capital), opino, digo, que casi todas las mujeres, chicas, chavalas, tías nos hemos flipado, enamorado, pillado por un artistilla o, por lo menos, lo hemos idealizado, idolatrado o imaginado con su lengua entre nuestras piernas. Esto es así. Y ese aura de salvadores del universo (cultural o general, ahí ya los distintos grados de ego generan matices) es como que nos la creemos. Como si un artista fuera más útil a la humanidad que un mecánico (que nos permite largarnos lejos de esos egos) o un barrendero (que ayuda a que la pestilencia de nuestra existencia no nos deprima más de lo necesario). Pero llega un artistilla de esos que dedican todo su tiempo, conversación y gestualidad a una hobby que a veces les da para comer (lo cubatas se los pagamos pringadas como nosotras) y decidimos que si nos mira un poquito de vez en cuando en lugar de a su hobby, pues molamos más que esas tías que disfrutan del tiempo y las curtidas manos de un mecánico.

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Estas uñas son obra de un artistilla fijo

Tampoco desesperéis. O sea, lo de fliparse por artistillas es una fase. Basta conocer a uno y pasar unos meses sufriendo su egolatría y machismo (pero vestidico de izquierdismo tan pedante que pasa la criba del libfem) para que extrañéis hasta el Marengo y sus prototípicos canallas. Es así, mucha bohemia, mucha droga, mucha libertad, pero tú espera y concédeme exclusividad, que yo mientras voy de atormentado y lloro un poco y tú no me comprendes y mi masculinidad se duele y retuerce si tú prefieres pasar de todo y tomarte un cubata con tus colegas y luego irte a tu casa sola. ¿Sola? Como si fuera mejor comer bocatas en pelotas a ver cómo cae mi “llamémosle masculinidad porque decir pene es demasiado obvio” mientras te explico que es muy duro ver los entresijos del arte y de la industria que todo lo mercantiliza. Porque tu coche lo compraste en una tienda de comercio justo, claro que sí, majete. Pues eso, tías, que nos han metido dos movidas chungas en la cabeza que nos joden un rato. Una es que necesitamos el amor entendido como pareja exclusiva que así mola más (¿seriously? ¿a quién?) y otra que si un tío con ínfulas creativas (es la movida de mi trayectoria hetero, que no puedo hablar de artistas tías porque no domino el tema) te hace un poco de caso entre pedrada y pedrada tienes que hacerle caso, agradecérselo y dejar un poco de lado tu vida, tus ganas de follar con cualquiera e incluso tu bocata de medianoche, porque ellos pueden ser irracionales, inconstantes, emocionales, inestables y todo de lo que se nos acusa a nosotras cuando quieren denostarnos (ganas tenía de usar ese verbo) siempre que sea para crear mierdecillas que no arreglan ni una culata ni te limpian los cristales. Ey, pero te alimentan el espíritu, que encima eso no engorda.

Publicado en El Mono Revista Cultural, Entrevistas, Feminismo

Fátima Djarra, “Indomable” luchadora contra la Mutilación Genital Femenina – Entrevista –

Entrevista ampliada de la publicada en el Número 53 "Especial Fe" de Revista El Mono

Técnica en Mutilación Genital Femenina (MGF) en Médicos del Mundo Navarra, fundadora de las asociaciones Flor de África y Dunia Musso… Fátima Djarra Sani es una mujer “Indomable” (como se titula el libro sobre su vida) pero, sobre todo, fuerte, enérgica, divertida, a veces tímida y, siempre, luchadora.

El Mono – Perteneces al Consejo de Igualdad de Navarra, has leído el pregón de Navidad de Pamplona, han escrito un libro sobre tu vida, te invitan a dar charlas en todo el estado… ¿cuándo obtendrás la nacionalidad?

Fátima – La ley de Extranjería es muy dura para los países que no fueron colonia española., te exigen 10 años de residencia, que cuentan desde que te conceden la tarjeta de residencia, no desde que te empadrona. Yo cumplo los 10 años este año, pero ahora tengo que hacer un examen. Para demostrar que estoy integrada. ¿Quién me va a decir a mí que no estoy integrada? ¡Me conocen más aquí que en mi tierra. Es una falta de respeto y discriminación.

Parlamento

EM -Africana, mujer y pobre, tres discriminaciones, ¿cuál se nota más?

F -Se viven las tres. Encontrar trabajo antes de Médicos del Mundo era imposible. Oyen tu acento y no te dan trabajo ni vivienda. Yo vivía de la renta básica y lo pasaba fatal, yo no quería vivir del Estado.

El tema de acceso a una vivienda… Sólo accedo a vivienda precaria por ser mujer y negra. Se piensan que eres pobre, que no la vas a cuidar, no quieren alquilarte nada. En cuanto te ven africana, piensan que eres pobre.

La lucha contra la Mutilación Genital Femenina

EM- ¿Cómo una técnica superior en construcción civil ha acabado como máxima exponente nacional de la lucha contra la Mutilación Genital Femenina?

F- Si alguien me hubiera preguntado en el 90, le hubiera respondido que nunca me vería trabajando contra la MGF. Decidí trabajar en eso cuando llegué a España, tras entrar en Médicos del Mundo Navarra. Aquí no podía trabajar de lo mío, convalidar todo era un rollo. Así que estudié mediación y así fue como conseguí el trabajo. Y cuando empecé el trabajo decidí estudiar Integración Social en la UNED, ¡ya tengo el título!

EM- ¿Cuándo te diste cuenta que la Mutilación Genital Femenina no era algo bueno?

F -Desde los 12 años empecé a luchar contra la MGF. En clase de ciencia explicaban el aparato reproductor femenino y vi que yo no tenía todos esos órganos. La mutilación era un tema tabú. En la familia no se hablaba. Yo no podía hacer nada. Sólo hacía esa reivindicación con mis amigas, que me trataban como a una loca. A los 15 años fui a estudiar a Cuba y allí vi la situación de la mujer, la libertad, la igualdad. Allí abrí los ojos.

EM – En muchos países está prohibida la MGF (Guinea Bissau, Guina Conackry, Mali, Gambia, Kenia…), ¿es suficiente?

F- Creo que el marco jurídico no es suficiente para prevenirla. Yo no soy partidaria de la parte penal, de que se intente disuadir con leyes. Lo que quiero es que la comunidad se involucre, que se trabaje alfabetizando a las mujeres, incluyendo la MGF en la educación para salvar a la nueva generación. Que los estados hagan campañas y realmente trabajen en ello. La ley no basta, que la gente tenga miedo no va a cambiar una tradición milenaria. Hay que trabajar sobre todo con la comunidad joven.

EM – ¿Qué problemas nos encontramos desde países europeos al lucha con la MGF en países africanos?

F- Si el Gobierno del país donde se practica la MGF trabaja para desmontar el mito cultural y desde la salud pública será más efectivo. Pero se tiene miedo a perder los votos, a las supersticiones

Cuando los países extranjeros obligan, prohíben e intervienen en temas que se entienden como propios, se ve como una intervención en su cultura. Se ve a las personas occidentales como malas. La propia comunidad donde se practica no reconoce la MGF, por ello se tiene que trabajar a través de la comunidad…

EM -¿Cómo se puede prevenir la MGF desde aquí en países que están en otro continente, hablan otro idioma y tienen otra cultura?

F -El trabajo que hace Médicos del Mundo me ha hecho saber que trabajar sobre la Mutilación Genital Femenina a través de personas de aquí no da resultado. Tienen que ser las propias africanas. Que sean las propias personas de la comunidad quienes hablen en su país, conociendo la cultura, la religión… Así es más fácil entenderse y contrastar opiniones.

La estrategia de mediadora es fundamental, es una persona que puede transmitir bien el mensaje y garantizar confidencialidad y confianza. En los 10 años que llevo trabajando he logrado una gran confianza y relación con la comunidad africana. Me siento privilegiada de ser hermana de hombres y mujeres.

Esta estrategia tiene un efecto multiplicador. Cada año formamos a 15 mujeres en salud y a 15 hombres como agentes transformadores. Cuando viajan a su país sensibilizan desde su comunidad y su familia. Y multiplican el conocimiento. Todo el mundo conoce la Mutilación Genital Femenina pero no las consecuencias reales, nuestra misión es hacer llegar ese mensaje.

Cuando yo empecé en 2008 la gente no hablaba del tema. Yo era un bicho raro, pero hoy en día, la comunidad africana participa en medios, campañas, sensibilizan… Siento una gran satisfacción por nuestra labor.

“Indomable” la historia de Fátima hecha libro

Indomable Libro

EM – Un día te llaman de Editorial Planeta y te dicen que quieren escribir un libro sobre tu vida. Ese libro titulado “Indomable” se agota en la mayoría de lugares donde lo presentas. ¿Qué crees que buscan quienes te leen en él?

F – Buscan conocer a la mujer africana. Hay mucho estereotipo y desconocimiento. La gente se reconoce en mi historia y conoce el contexto cultural y así ya no nos ven como salvajes. Las madres que mutilan a sus hijas no es por que quieran el mal para ellas, es por desconocimiento. Una mujer que lleva 9 meses en el vientre a su hija no va a querer matarla, o que muera desangrada, o que tenga problemas en el parto, o que no disfrute las relaciones sexuales. Si ellas reconocen que lo que les ha pasado a ellas es algo malo, podrían prevenir la mutilación, pero ellas están educadas para lo mismo. Ellas están educadas para pensar que es algo bueno.

EM – Dices en el libro: “En África, dónde la familia lo es todo, una no puede hallar la paz sin la aceptación de los suyos.” ¿Tienes la aceptación de tu gente? ¿Fue fácil? ¿Y aquí?

F – Tengo la aceptación de mi familia cercana. La mayoría creo que me apoya aunque no me lo dicen. Si no me dicen lo contrario, para mí significa que me quieren. Hay gente que sí ha reconocido mi trabajo, como mis compañeras de Cuba, mi familia de aquí, mi hermana, mis hijas e hijos….
Tengo otra familia aquí, personas admirables que me apoyan en Médicos del Mundo Navarra y Flor de África. Me gustaría agradecer especialmente a Farmata Watt, Djamila Mamoudou y Oumoul Khairati Bah.

EM – “Rebeldía, que no ira” otra de las frases de libro. ¿Nunca has sentido ira?

F – Con 12 años tenía ira pero, conforme pasó el tiempo, comprendí que quienes me habían practicado la ablación también son víctimas y supervivientes.

Cuando vine aquí, al principio sentía ira cuando hacía talleres porque la gente me insultaba. Llegaba a casa y pensaba “¿para qué hago todo?”, “por que tengo esperanza” me respondía.

En Navarra, la comunidad africana me entiende y respeta, muchas personas me tienen ya de referencia y la ira se desvanece.

EM – “Yo peleo cada día para prevenir la ablación, equiparar en derechos a los africanos y africanas y desterrar ese estereotipo de la mujer dócil y apocada” ¿Alguna vez has sido dócil y apocada?

F – Lo fui. A partir de 1993. Yo era una niña muy rebelde. Después de casarme fui mujer dócil y apocada porque me sometí a un hombre por amor. Vivía en silencio. No decía lo que sentía.

EM – ¿Te arrepientes?

F – Una parte sí y otra no, porque esa persona me cuidó mucho, me ayudó a tranquilizarme, a ser quien soy ahora, no meterme en tantos berenjenales. Pero desde el punto de vista de la igualdad, me arrepiento.

Película, escuela, carrera…

EM – Háblanos de “La Manzana de Eva” la película de José Manuel Colón en la que participas

F – Es un documental que lucha por los derechos de la mujer y los derechos humanos. José Manuel Colón es muy valiente. Trabaja para visibilizar la Mutilación Genital Femenina en España y los países occidentales. Leyó mi libro y me llamó para ofrecerme participar. Me gustó su enfoque y que es muy trabajador. Se estrenará entre junio y septiembre. Me hace ilusión que hemos participado dos mujeres que trabajamos en MGF en el Estado.

Ve el trailer de "La Manzana de Eva" aquí: https://vimeo.com/216461986
Película “La Manzana de Eva”

EM – Libro, pregón, documental, talleres, asociaciones… ¿qué te queda por hacer?

F – Me queda mucho por hacer, por ahora necesito los medios financieros para la escuela de empoderamiento. Si alguien quiere apoyar el proyecto, que se ponga en contacto conmigo o con la Revista El Mono. Se pueden cambiar muchas cosas.

EM – Técnica en MGF en Médicos del Mundo Navarra, fundadora de la asociación Flor de África, fundadora de Dunia Musso, ¿cuál es tu próximo proyecto?

F – Abrir una escuela de empoderamiento femenino en Guinea Bissau. Quiero crear un hilo conductor entre Navarra y Guinea Bissau a través de Dunia Musso para trabajar con jóvenes. Mi próximo paso es organizar una carrera de mujeres en Guinea Bissau para recaudar fondos y sensibilizar contra la MGF. Me gustaría hacerla el 25 de Noviembre, el Día Mundial contra la Violencia contra las Mujeres.

EM – ¿Algo que quieras añadir?

F – Agradeceros la entrevista y a quienes han confiado en mí y han valorado todo el trabajo que estoy haciendo. Es un orgullo y voy a continuar. Ya no creo que vuelva a la Construcción Civil, jajaja.

Publicado en El Mono Revista Cultural

Working Class Hero

Artículo publicado en Nº 54 Especial Funcionarios de Revista El Mono

 

No tenía muy claro en qué cagarme en este “Especial Funcionarios”. Si en los machistas de quienes han elegido el título, que ya me dirás qué costaba poner “Especial Funcionariado”, como si no hubiera una sola mujer funcionaria. ¿O es que sólo vamos a hablar de los funcionarios tíos? Bueno, como nunca voy a las reuniones de la revista por que todos (que no todas) me caen mal, pues no sé por dónde van los tiros.

Así que criticaré la crítica al funcionariado. A ver, ¿qué se esconde ahí? ENVIDIA Por supuesto. Todo el mundo quiere un puesto para toda la vida, que te dé para tres cafés a la mañana y con la tarde libre. ¡Ah! Que tú no. Que tú te has tragado el cuento ese que convierte la esclavitud elegida en “emprendimiento” (o como se diga ahora, que seguro que hay algún término chulo en inglés para eso). Bueno, pues tú no, tú a vivir de tu pasión hasta que la odies tanto que reduzcas tus hobbies a ver vídeos de Venga Monjas. Claro que queremos ese curro. Sólo queremos lo bueno, eso sí, nada de estudiar oposiciones y vivir pendientes de un listado.

Nada, nada. Todos queremos o ser parte del funcionario o del sindicato, si nos creemos “working class heros”. Ay, los derechos laborales. Se nos llena la boca a cualquiera de izquierdas. Mejoras salariales. Nos acercamos al orgasmo. Lucha obrera. Oh, síiii, ahí, jodeeeer!!!! Vale. ¿Agusto? Enciéndeme el piti, chato, y te cuento. Tú no quieres reivindicar la lucha obrera, tú lo que quieres es que la clase obrera luche para convertirse en otra clase explotadora. ¿Para qué quieres mejoras salariales en lugar de conciliación con tu vida personal? Pues para comprarte el mismo coche que el empresario que te explota. Y te metes al sindicato para que la huelga no te quite sueldo, lo metes como horas sindicales y tira, que otros se reduzcan la nómina, que tú bastante haces con ir a almorzar a la reuniones del sindicato. ¿Y para qué queremos todos esos supuestos derechos laborales? Pues para sentirnos un poco más cerca de la burguesía, que es una imitación rancia de la nobleza. Y no, los tiros no van por reducir el sueldo de la dirección o prohibir las horas extras, porque si a alguien le va bien y asciende, ¡ay!, entonces es que se lo ha ganado y tiene derecho a su Audi, su comida semanal en el asador de turno, una escapadita a esquiar y un balcón en la Estafeta. ¡Ey!, pero desde abajo, desde la working class, que da mucho caché en los círculos rojos.

Os implantaba de golpe un anarco-primitivismo que os quitaba la tontería. Pero mi mamá no me deja.

Publicado en El Mono Revista Cultural, veganismo

Tu vecina se ha comido a sus gatos

Artículo publicado en Nº 51 Especial Carne de Revista El Mono

 

Comerte a tus mascotas. ¿Lo has pensado alguna vez? Ahora mismo yo sería a los únicos animales que me comería (descartando mosquitos suicidados en mi cerveza). Si murieran antes que yo y no estuvieran muy podridos, me gustaría lavarlos, peinarlos, abrirlos, y empezar a degustar un sushi de gato. Sentir que esa dulce mirada pasa a formar parte de mis células, que su ronroneo no morirá en un trozo de tierra cualquiera cerca de Lagunak, que sus uñas aún arañan… Bueno, lo de las uñas no. Pero me parece bonito. Romántico, diría. Y práctico.

Hay un montón de personas que torturan durante determinado tiempo a animales desconocidos (bueno, pagan para que torturen), que no saben de qué se alimentan ni qué enfermedades tienen, luego los asesinan (a no ser que cacen, pagan para que asesinen), lo compran días después en un lugar sin preguntar por las condiciones de conservación y, ¡ala, a la sartén! Bien, pues esas personas cuando yo les digo que me llevaría a la boca un trozo de un animal que conozco, que le he visto cagar, que le he visto comer, que le he visto beber de mi agua y que le huelo el aliento cada día, resulta que estoy loca.

Normalmente ahí ya me callo. No les cuento que me comería tranquilamente a mis seres más queridos (entre los que hace tiempo que se encuentra toda la redacción de El Mono, ¡no veáis qué apetecibles!). Haría todo un ritual, con su música favorita, un acompañamiento de patatas, vino tinto marroquí, una tarta para el postre, incienso para aparentar… y aprovecharía todo lo aprovechable, que esa persona fuera ya parte de mis células. Incluso, si tiene huesos bonitos, parte de mi decoración. En serio, decidme que no es romántico.

Hay una secta en la India, los Aghori Sadhu, que comen cadáveres pescados en el Ganges y creen que eso les purifica. Estoy investigando si hay mujeres y su situación en la secta para planteármelo muy seriamente.

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Y que conste para acta, si yo muero, comedme, pienso repetiros hasta el fin de los días. Seré vuestro eructergeist.

Publicado en El Mono Revista Cultural, Feminismo

Fuck humans

Artículo publicado en Nº 53 Especial Fe de Revista El Mono

Tengo fe. Tengo mucha fe en el exterminio progresivo de la humanidad. Fe entendida como “la mierda de especie humana no va a hacerlo nunca pero si cierro los ojos y lo pienso muy fuerte ocurrirá”. Vamos, la misma fe que tengo en que la especie humana deje de matarse, esclavizarse, comprarse bebés, torturarse y destrozarlo todo. O la que tengo en poder vivir con 10 gatos sin que mi casa huela mal.

No os creáis que soy cruel ni nada así, fijaros en la palabra “progresivo”, ahí está la clave de mi plan para acabar con la humanidad. Se trata de que dejemos de reproducirnos. Venga, peña, para todas las personas que os escuece tanto no volcar vuestros traumas y frustraciones en seres recién nacidos, tenéis millones de ellos en orfanatos, calles y fábricas de Inditex. Podéis elegir, no hace falta que compréis. Y una vez os muráis, qué más os da que la humanidad no siga reproduciéndose.

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En serio, ¿qué necesidad tienes de que el mundo siga girando una vez has desaparecido del planeta? Yo prefiero desaparecer junto a toda esta mierda de especie y que especies venideras coleccionen cromos con nuestros distintos tipos de peinado como hacía yo con los dinosaurios. Eso sí es ser inmortal, tener un álbum de cromos.

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Sé que el plan va a llevar un tiempo, somos unos 7 mil millones de idiotas que no nos ponemos de acuerdo en nada, pero tengo fe en que un día el sentido común imperará y a la gente se le irán las ganas de crear vidas por que sí cuando no son capaces de cuidar las que ya existen.

O eso, o puedo rezar fuerte a Scully y a Mulder para que vengan unas extraterrestres que nos consideren inferiores y nos esterilicen por que, “pobres, si siguen viviendo así van a acabar atropelladas por nuestras naves espaciales, mejor nos las quedamos de mascotas para que no molesten”.

Así, que por favor, empiecen con las vasectomías, nosotras con tanta píldora y diu que llevamos puestos para que a los tíos no les aparezcan efectos secundarios creo que ya vamos bien de infertilidad. Gracias por nada. Fuck humans.