Publicado en Feminismo, Te cuento mi vida

Miedo, asco y orgullo en San Fermín

San Fermín. Sanfermines. Fiestas de San Fermín. Varias formas de nombrarlos e infinitas de vivirlos. Este año yo los he vivido un poco más que otros. Me he quedado todos aunque no haya salido todos los días. No sé, me ha parecido que había menos gente, pero no tengo mucho con que comparar porque llevo muchos años pisándolos de hurtadillas. Recuerdo hace más de una década pasar por Jarauta y notar manos en mi culo y cintura. También recuerdo mear en esa misma calle atestada de gente y que nadie se molestara en mirarme.

En San Fermín se torturan toros y se bailan gigantes preciosos. Se mea en la calle y se reutiliza el vaso para no generar desperdicios. Hay venta ilegal y bares que legalmente abusan en los precios. He estado en otras fiestas, en festivales, en ciudades turísticas en temporada alta y he visto más o menos el mismo nivel de contradicciones e incoherencia. A veces me pongo seria e intento cambiar las cosas hacia la dirección que yo creo que deben cambiar. Otras me canso y me río de todo con colegas con quienes nunca estaré de acuerdo. No sé, en unas décadas todo me lo sudará bastante.

Pero ayer sentí orgullo. El año pasado vi a Iruña pararse y unirse para dejar claro que no se iban a tolerar agresiones sexistas. No era la primera vez que ocurría pero sí la primera vez que yo lo vivía. Me sorprendió la respuesta. Es cierto que sigue habiendo agresiones de primera y de segunda (leed por favor este artículo de Amelia Tiganus sobre los puteros en SanFermines y la doble moral que no nos falta nunca) pero qué queréis que os diga, también es cierto que a veces me apetece fijarme en algo bueno. Este años volvimos a salir a la calle. No sólo eso. Dos chicas se atrevieron (porque aún hay que atreverse a ello, porque somos unas exageradas, porque “vaya histéricas”, porque “vosotras también tocáis culos”, porque “ya te has quejado tampoco la líes”), digo que se atrevieron a denunciar que las tocaran sin su permiso, que las sobaran, que las trataran como objetos a disposición de unos deseos totalmente controlables. Se atrevieron, denunciaron y ¡las tomaron en serio! Detuvieron a los agresores y a uno de ellos lo multaron. ¡Joder!, pues a mí que por fin se tome en serio una denuncia así me da esperanza. Ojalá los machirulos dejaran de tocar porque está mal, ojalá un día les dé la cabeza para entender por qué violar es horrible, pero mientras no les llegue la sangre a la cabeza que por lo menos tengan miedo a una multa, la cárcel o la castración química, lo que sea, pero que dejen de agredir y acosar.

Ayer hubo algo más que me hizo sentir un poco de orgullo. Creo que se puede hacer mucho más, creo que los hombres tienen que implicarse más en evitar ya no agredirnos sino en evitar que nos agredan (tengo a fuego la imagen de la chica a hombros de un chico defendiéndose de un tío que le mete mano y todo su alrededor riendo sin intervenir).

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Me gusta esta toma porque se ve la cara del agresor que es la que debe verse y la actitud de ella. Por desgracia también cómo se ríe el resto.

Creo que deben hacerlo y que además llegan tarde. Pero también veo que se hacen cosas. Desde la campaña de Acción contra la Trata #metachodemacho hasta la iniciativa de AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género). Y la sociedad en su conjunto también va poco a poco no sólo tomando conciencia del problema sino interviniendo. Las dos chicas agredidas sexualmente con intimidación en los últimos días en una peña han podido ver a sus agresores detenidos. De nuevo por su valentía de hablar (insisto, con culpabilización de las víctimas aún tan presente, hablar es una hazaña, ¡bravas!) y después la colaboración de quienes estaban en el local para parar la agresión y detener a los violadores (que no consiguieran violar no quiere decir que no lo sean, y no voy a poner supuestos porque no me da la gana). Además de eso las calles se llenaron de personas que teniendo más o menos claro de donde vienen estas agresiones (pues anda que no he acudido yo a manis de estas con la tontería esa en mi boca de “yo soy igualista” mea culpa) queremos que dejen de producirse.

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Y sí, ver este cartel en un montón de bares y peñas, ver que se toma en serio un tema que lo es y que se antepone la protesta a la fiesta, a mí me hace sentir orgullo. Hay días que quiero os muráis y la humanidad se extinga, y otros en los que creo que aún queda un poco de esperanza y quizá podamos dejar de jodernos. Soy un poco contradictoria, como todas las persona y todas las fiestas, incluidas los SanFermines, una fiestas en busca de la igualdad.

Publicado en Feminismo

El miedo va a cambiar de bando

Vengo de la mani “El miedo va a cambiar de bando” y ya he recibido opiniones masculinas (antes de ir, incluso, por si acaso alguien necesitaba iluminarme en mi pérdida de visión patriarcal): “La violencia no se combate con violencia”, “¿No te parece muy radical?”, “¿No podéis hacer algo más discreto?”, “Me siento atacado”. En esa mani no se ha violado ningún hombre, no se ha asesinado a ningún marido, no se ha acosado a ningún tío. Os lo juro. Más que nada porque casi no había. La única acción directa a los hombres ha sido entregarles panfletos. Hemos salido tapadas, con antorchas, pancartas y gritos. Una noche. Me han dicho que han pasado miedo. ¿Miedo a qué? ¿A que centenares de mujeres decidan violarte o pegarte por pasar por la calle?¿Por qué iban a hacerlo? ¿Por ser hombre? ¿Has sentido miedo por ser hombre? ¿Igual que siento yo miedo cada noche por ser mujer?

¿Lo empezáis a entender? ¿Lo injusto que es sentir miedo sólo por existir? Sin haber hecho nada. ¿Has sentido miedo porque las mujeres digamos que vamos a defendernos si nos atacáis? ¿Antes no sentíais miedo? ¿Antes pensabais que pasara lo que pasara todo estaba bien? ¿Qué si alguien nos atacaba no le iba a pasar nada? ¿Y cómo es eso? ¿Cómo es saber que si te despiden es por que no haces bien tu trabajo y no porque decides tener familia? ¿Cómo es sentir que puedes estar en el coche con una amiga y que si te dice que le gustas puedes decirle que a ti ella no y no pasa nada? ¿Cómo es estar en la cama con una tía y no tener miedo a cortar el polvo porque sabes que no te va a pegar? En nuestro mundo eso no existe.

¿Podéis hacer una mani para explicárnoslo?  Nosotras hemos salido a la calle a ocupar el mismo espacio que ocupáis cada sábado noche. Hemos gritado que sólo los que violen se merecen el triturador. A nosotras nos gritan que nos van a penetrar el ano aunque no hayamos ni levantado la mirada del suelo. Y salimos a la calle para explicároslo. ¿Tenéis miedo? ¿Miedo a qué? ¿A que os maten a los hijos cuando os divorciéis? ¿A que la profesora de gimnasia os dé un masaje que vaya más allá de la pierna? ¿A que vuestra compañera de clase os drogue en la fiesta del instituto para meteros el coño en la boca y grabarlo con el móvil?

Si no violáis, no acosáis y no matáis, ni os violan, acosan ni matan, ¿a qué tenéis miedo?

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Foto de la mani “El miedo va a cambiar de bando” en Iruña en 2016 de Pikara Magazine Aquí el artículo al que acompaña http://www.pikaramagazine.com/2016/05/pasa-la-capucha-hermana/
Publicado en Emociones, Feminismo, Magia, Poesía

Hoguera

No he quemado nada.
No tengo nada que echar a una hoguera.
Sólo a mí
y lo que me ha dado la forma que ahora soy.

Me quemo en las llamas
me caliento en las brasas
me seco en las cenizas
soy yo la llama que me quema
la brasa que me calienta
la ceniza seca.

Soy yo el fuego
que decide si mañana seré carbón o ceniza.
Soy llama alimentándome de mi madera
ceniza que será el abono de ese árbol
madera que dará el fruto que cocinaré en mis brasas.

Soy el humo
que transforma el aire
que seré lluvia
que regaré el terreno fértil de mi ser.
Florezco en lenguas de fuego
me retuerzo y me devoro
creando juegos artificiales
y fuegos auténticos.

Ardo, soy hoguera,
madera y fuego,
ceniza y brasa,
humo y lluvia,
abraso y vivo.

Publicado en El Mono Revista Cultural, Feminismo

Fuck humans

Artículo publicado en Nº 53 Especial Fe de Revista El Mono

Tengo fe. Tengo mucha fe en el exterminio progresivo de la humanidad. Fe entendida como “la mierda de especie humana no va a hacerlo nunca pero si cierro los ojos y lo pienso muy fuerte ocurrirá”. Vamos, la misma fe que tengo en que la especie humana deje de matarse, esclavizarse, comprarse bebés, torturarse y destrozarlo todo. O la que tengo en poder vivir con 10 gatos sin que mi casa huela mal.

No os creáis que soy cruel ni nada así, fijaros en la palabra “progresivo”, ahí está la clave de mi plan para acabar con la humanidad. Se trata de que dejemos de reproducirnos. Venga, peña, para todas las personas que os escuece tanto no volcar vuestros traumas y frustraciones en seres recién nacidos, tenéis millones de ellos en orfanatos, calles y fábricas de Inditex. Podéis elegir, no hace falta que compréis. Y una vez os muráis, qué más os da que la humanidad no siga reproduciéndose.

no compres adopta

En serio, ¿qué necesidad tienes de que el mundo siga girando una vez has desaparecido del planeta? Yo prefiero desaparecer junto a toda esta mierda de especie y que especies venideras coleccionen cromos con nuestros distintos tipos de peinado como hacía yo con los dinosaurios. Eso sí es ser inmortal, tener un álbum de cromos.

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Sé que el plan va a llevar un tiempo, somos unos 7 mil millones de idiotas que no nos ponemos de acuerdo en nada, pero tengo fe en que un día el sentido común imperará y a la gente se le irán las ganas de crear vidas por que sí cuando no son capaces de cuidar las que ya existen.

O eso, o puedo rezar fuerte a Scully y a Mulder para que vengan unas extraterrestres que nos consideren inferiores y nos esterilicen por que, “pobres, si siguen viviendo así van a acabar atropelladas por nuestras naves espaciales, mejor nos las quedamos de mascotas para que no molesten”.

Así, que por favor, empiecen con las vasectomías, nosotras con tanta píldora y diu que llevamos puestos para que a los tíos no les aparezcan efectos secundarios creo que ya vamos bien de infertilidad. Gracias por nada. Fuck humans.

Publicado en Feminismo

Tesis, antítesis y no síntesis del nacimiento de una opinión sobre la abolición (o no) del género.

Hay un debate actual en el feminismo (al que yo llego en pañales) sobre las transiciones entre distintos géneros, la teoría queer, la abolición de género. Yo pensaba que lo tenía muy claro, como todo en mi vida antes de entrar en contacto con el feminismo, jejeje. Pero una persona a la que considero una figura principal entre mis múltiples mentoras, hizo una pregunta o una apreciación en un debate y me entró la duda. No quise leer sobre el tema, no quise llenar mi cabeza de argumentos a favor o en contra de nada. Al contrario, si algo he aprendido desde que conocí el feminismo es que el espíritu crítico hay que entrenarlo. Así que decidí hacerme yo las preguntas e intentar contestármelas antes de leer.

Hoy, en un debate de Radio Rebelde Repúblicana, he tenido la suerte de escuchar a Judith Bosch (millones de gracias y millones de abrazos!!!), Marisa de Simón y Esther Ripa. Además de a todas las maravillosas mujeres que han opinado, preguntado y argumentado. Y por supuesto, las siempre certeras puntualizaciones de Yolanda Rodríguez. No se ha entrado en el tema y las preguntas que me hice hace tres días en un tren siguen en mi cabeza.

Esta es mi reflexión. Aún ni llega a opinión, aún tengo pendiente leer este artículo que sé que ha levantado ampollas de Beatriz Gimeno (a quien me encanta leer y con quien sólo estoy de acuerdo la mitad de la veces), quiero profundizar más en la construcción de los roles de género (se aceptan recomendaciones de artículos, libros o documentales) y, por supuesto, quiero preguntar a personas cercanas que han vivido en cuerpo propio la experiencia (Nil, si me lees, va por ti). Espero que se entienda este texto como lo que es, un intento de aclararme, de ver cuáles son mis pensamientos actuales y qué preguntas necesito contestar, un punto de partida en mi pensamiento que espero que evolucione.

Los roles de género (Tesis)

Cambiar de género. Elegir un género. Preferir un género. Los roles de género. Transitar de un género a otro es cambiar de roles. Mantener la estructura patriarcal que define a las personas en función de sus genitales, cuerpos, vestimenta, vello facial, gustos, colores preferidos, actividades de ocio… Cambiar de etiqueta, elegir un lugar en el sistema en lugar de dinamitarlo.

Antes de no sentirte mujer u hombre, tienes que saber qué es sentirte mujer u hombre. Para sentirte mujer u hombre tienes que sentir que ser una cosa u otra genera sentires diferentes. Tienes que sentir las expectativas que pesan sobre mujer o ser hombre.

Yo (que aún no tengo claro qué es sentirse mujer) lo veo así:

Naces con un cuerpo y, en función de ese cuerpo (en este caso, en función de los genitales de ese cuerpo, su sexo), la sociedad te trata de una manera u otra. Te visten con determinada ropa y te dicen qué partes de ese cuerpo tuyo tienen más valor que otras, te dicen qué cualidades son las apropiadas y qué actitudes van a ser censuradas, te regalan más objetos de determinado color o estética, etc….

Supongamos que alguien nace con vagina. Supongamos más allá y lleguemos a la utopía. Esa persona nace con vagina (o con pene) y no ocurre nada distinto a si hubiera nacido con pene (o con vagina). Su nombre no lo determinan sus genitales. Lleva el mismo corte de pelo y ropa que las personas que tienen pene (o vagina). Le abrazan, besan, riñen igual que si hubiera nacido con pene (o vagina). Le tocan, humillan, alaban y miran igual. Valoran las mismas cualidades.

Conforme crece, esta persona se relaciona de igual manera con personas que han nacido con vagina, con pene o con ambos órganos. Se tocan, se besan, se pelean y se ignoran independientemente de sus genitales. Reciben el mismo trato por parte de las personas adultas, de la sociedad y de sus cohortes.

Sé que esta utopía está a años luz de hoy, pero, si fuera así, ¿qué llevaría a una persona a preferir tener unos genitales diferentes de los suyos? (No consideraré aquí el Trastorno Dismórfico Corporal por que NO creo que la transexualidad sea ningún tipo de trastorno ni enfermedad mental)¿Qué le aportaría a esa persona tener pene en lugar de vagina (o viceversa)?

Sólo le veo sentido a querer tener unos genitales diferentes si esto hace que tu vida cambie, si tener pene te hace diferente para ti o el resto de personas de la persona que eres teniendo vagina.

A ver si me explico: si tus genitales determinan algo en tu vida como el tipo de relaciones que puedes vivir, el trato que recibes, el tipo de ropa que te pones, algún tipo de aprobación externa, el acceso a derecho, variaciones en tu autoestima… Entonces, poder elegir tus genitales debería ser un derecho. Pero los elegirías como un medio para conseguir ese tipo de vida, de relaciones, una mejora en el trato, el acceso a ropa, aprobación, derechos o autoestima. Que tus genitales determinen todo eso me parece cruel. Los genitales no debería determinar tu tipo de vida. Ninguna diferencia genética debería determinar el tipo de vida de nadie.

Pero actualmente, nacer con vagina te expone más a determinados peligros que si naces con pene (mutilación genital, violaciones, asesinato por parte de una pareja o familiar…).

Y pensando todo esto, sólo me surgen más preguntas:

Quien nace con vagina pero se siente hombre (no sé si esta es la manera correcta de decirlo, no he leído aún sobre el tema como he dicho), ¿lo hace por los privilegios que esta sociedad da a ese género? ¿Hay algo en los roles de género masculinos a lo que no puede acceder desde un cuerpo de mujer?

Quien nace con pene pero se siente mujer, ¿lo hace desde la posición de privilegio de haber nacido hombre y el desconocimiento de la discriminación que sufren las mujeres? ¿Hay algo en los roles de género femeninos a lo que no puede acceder desde un cuerpo de hombre?

Si la vida de los dos supuesto que acabo de inventarme no fuera a cambiar en nada, ¿estas personas pasarías por la experiencia de una operación quirúrgica y un cambio corporal que afecta a diversos sistemas (endocrino, nervioso, reproductor…)?

Somos cuerpo (Antítesis)

Y, sin embargo, creo a Erika Irusta cuando dice “somos cuerpo”. Nos movemos, nos acariciamos, lo modificamos con piercings, ejercicio, tatuajes o dietas. Sí, hay una gran influencia cultural en nuestra relación con nuestro cuerpo. En nuestro concepto de belleza, de normatividad, de lo que un cuerpo de hombre o de mujer debe ser. Pero somos cuerpo. No existimos sin cuerpo. No pensamos sin cuerpo. No queremos sin cuerpo. Con lo cual, esto me lleva a pensar, que somos nuestros genitales. No sólo nuestros genitales, también somos nuestras manos, las uñas rotas, el vello de los antebrazo, pulmón derecho y pulmón izquierdo.

Tenemos por un lado roles de género impuesto en función de los genitales que somos. Tenemos por otro lado un montón de características físicas que también nos etiquetan en determinados roles: volumen corporal, parecido al ideal de belleza impuesto por la sociedad, tono de voz, color de la piel… Tenemos también que no podemos existir sin cuerpo, con lo que algo de importancia tendrá en nuestra identidad cómo sea nuestro cuerpo.

Vuelve a estar claro, incluso así, que ninguna diferencia genética ni corporal debería determinar el tipo de vida ni el acceso a derechos y oportunidades de nadie.

Pero lo hace.

Cuerpo y género (Más preguntas en la búsqueda de la síntesis)

Ante esto, a mí sólo me queda seguir preguntándome.

  • ¿Hasta que punto sexo y género están entrelazados? (Para conocer las diferencias conceptuales podéis echar un ojo a este artículo, a mí me han recomendado también a Judith Butler)
  • ¿Hasta que punto mis genitales determinan cómo me relaciono con mi cuerpo? (Sobre uno de mis órganos genitales – el clítoris -ya ando reflexionando en mi sección de la Revista El Mono)
  • ¿El hecho de que un órgano genital femenino se sienta distinto a uno masculino puede ser una razón para cambiarlo? ¿Cómo sé que se siente distinto? ¿Cómo sé que me van a gustar las sensaciones físicas que experimente con un órgano que nunca he tenido?
  • ¿Hay personas que quieran cambiar de sexo y no de género? Es decir, ¿que quieran tener pene en lugar de vagina pero continuar siendo consideradas mujeres o tener vagina en lugar de pene y continuar siendo considerados hombres?
Publicado en Feminismo, Magia

Akelarre

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Akelarre.
Siete hadas madrinas (presentes).

Comida.
Bebida.
Baile.
Sonrisas.
Abrazos.
Velas.
Rituales.

Siete dones.
Siete deseos.
Siete regalos.

Vinieron ellas. Representantes de un mundo que se me abrió hace unos años. No estaban todas. No hacía falta. Cuando eres parte de algo grande, estás siempre de alguna manera en todo lo que se crea.

Comimos, bebimos, reímos, bailamos… Celebramos nuestra existencia. Y, entonces, me regalaron magia. Un sencillo ritual. Siete papeles en lo que escribieron sus deseos para mí:

Ira

Amor

Paz

Brillo

Sororidad

Amistad

LIBERTAD

deseos

Todas, de alguna manera, me regalaban libertad. Libertad para aprovechar mi ira, libertad para amarme, libertad para amar, la libertad que trae consigo la paz, la libertad que se vive en la sororidad, la libertad que es la base de la amistad.

Y no saben que me la regalaron hace mucho. Cuando me abrieron sus brazos y se mostraron ante mí acogedoras y críticas, dulces y fuertes, tristes, enfadadas, alegres, serena… En su diversidad me dieron un rincón donde ser yo.

Aprendía (y aprendo) de mí al observar su danza, sus ciclos, sus actitudes, sus silencios, sus incoherencias y sus palabras. Tan diferentes entre ellas y tan unidas.

Supe lo que era la sororidad antes de haber oído la palabra. Me criticaron sin juzgarme, me escucharon sin preguntar, me esperaron sin despedidas y me enseñaron sin adoctrinarme. Son ejemplo, mentoras, compañeras y amigas. Desempolvaron mis alas, me limpiaron los ojos y me mostraron lo que querían regalarme: la libertad.

La libertad a la que me abrí a su lado fue la que tan bien definió Nina Simone:
no tener miedo.

nina-simone

Nada te hace más libre que saber que sean cuales sean las consecuencias de tus elecciones o decisiones, sabrás y podrás
vivirlas, afrontarlas, disfrutarlas y atravesarlas.
Por que todas tenemos recursos.
Y por que todas podemos tener redes.
Una tribu.

Publicado en El Mono Revista Cultural, Feminismo

Pornoclítoris

Artículo publicada en el número 49 de El Mono Revista para el WC

Tres semanas dudando. ¿Clítoris? ¿Porno? ¿Clítoris? ¿Porno? No había solución más fácil que hablaros del clítoris en el porno. Os cuento. Yo soy consumidora habitual de porno. Y digo consumidora porque es un producto tan adulterado como el café, el azúcar que no es moreno, que es pintado o cualquier droga que os parezca. Pero a lo que vamos. El clítoris. El clítoris en el porno. Ese gran maltratado. Por que seamos serias, ¿a quién le gusta que le saquen brillo al botón así como si tuviera roña desde hace tres años? A mala saña. Y luego, parece que el clítoris es un preliminar, un ratico de estimulación para que nos mojemos lo suficiente para el verdadero objetivo del porno: el placer masculino.

No, niños, no. Nuestro clítoris no está ahí para facilitaros la corrida. Está para NUESTRA CORRIDA. Y no tiene más función que esa. No hace falta que nos folléis, no hace falta que os corráis, no hace falta que aguantéis. Nos la empieza a sudar bastante, por más que el porno tradicional nos haga y os haga creer que todo gira alrededor de vuestra polla.

clitoris-ilustracion-cieTenemos el único órgano diseñado únicamente para nuestro placer, pero en el porno parece que es sólo el botón de encendido. Y que sólo la puntita cuenta. Pues no. Lo de “sólo la puntita” también nos jode a nosotras. Por que el clitorís es así, como esta fotico que os ponemos. Y se puede estimular por los lados y por dentro de la vagina. De hecho, quienes tienen orgasmos vaginales en realidad tienen orgasmos normales (que son los clitorianos) sólo que el clítoris se está estimulando a través de la vagina. Como vuestra próstata cuando os dejáis de chorradas y nos dejáis meteros el dedete por el culo.

La cosa, que en el porno normal no vais a aprender a darnos gustico. Que el porno sirve en el mejor caso para pajearse y en el peor para que sigamos pensando que hacernos daño a nosotras es algo erótico y sexy. Os recomiendo mucho más que veáis el porno que hace Erika Lust (oh, diosa! ) o los vídeos de OMG Yes!  Un proyecto en el que las mujeres se masturban y te explican sus trucos y cómo se estimulan cada rinconcito.

Por si vuestro explorador no sabe salir de YouPorn, un par de truquis guapis: lengua, lengua y lengua; jugad con las presiones y los ritmos; y nos os limitéis al botoncito, buscad el vasto recorrido a través de los laterales que tiene.