Publicado en Emociones, Feminismo, Magia, Poesía

Hoguera

No he quemado nada.
No tengo nada que echar a una hoguera.
Sólo a mí
y lo que me ha dado la forma que ahora soy.

Me quemo en las llamas
me caliento en las brasas
me seco en las cenizas
soy yo la llama que me quema
la brasa que me calienta
la ceniza seca.

Soy yo el fuego
que decide si mañana seré carbón o ceniza.
Soy llama alimentándome de mi madera
ceniza que será el abono de ese árbol
madera que dará el fruto que cocinaré en mis brasas.

Soy el humo
que transforma el aire
que seré lluvia
que regaré el terreno fértil de mi ser.
Florezco en lenguas de fuego
me retuerzo y me devoro
creando juegos artificiales
y fuegos auténticos.

Ardo, soy hoguera,
madera y fuego,
ceniza y brasa,
humo y lluvia,
abraso y vivo.

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Publicado en Feminismo, Magia

Akelarre

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Akelarre.
Siete hadas madrinas (presentes).

Comida.
Bebida.
Baile.
Sonrisas.
Abrazos.
Velas.
Rituales.

Siete dones.
Siete deseos.
Siete regalos.

Vinieron ellas. Representantes de un mundo que se me abrió hace unos años. No estaban todas. No hacía falta. Cuando eres parte de algo grande, estás siempre de alguna manera en todo lo que se crea.

Comimos, bebimos, reímos, bailamos… Celebramos nuestra existencia. Y, entonces, me regalaron magia. Un sencillo ritual. Siete papeles en lo que escribieron sus deseos para mí:

Ira

Amor

Paz

Brillo

Sororidad

Amistad

LIBERTAD

deseos

Todas, de alguna manera, me regalaban libertad. Libertad para aprovechar mi ira, libertad para amarme, libertad para amar, la libertad que trae consigo la paz, la libertad que se vive en la sororidad, la libertad que es la base de la amistad.

Y no saben que me la regalaron hace mucho. Cuando me abrieron sus brazos y se mostraron ante mí acogedoras y críticas, dulces y fuertes, tristes, enfadadas, alegres, serena… En su diversidad me dieron un rincón donde ser yo.

Aprendía (y aprendo) de mí al observar su danza, sus ciclos, sus actitudes, sus silencios, sus incoherencias y sus palabras. Tan diferentes entre ellas y tan unidas.

Supe lo que era la sororidad antes de haber oído la palabra. Me criticaron sin juzgarme, me escucharon sin preguntar, me esperaron sin despedidas y me enseñaron sin adoctrinarme. Son ejemplo, mentoras, compañeras y amigas. Desempolvaron mis alas, me limpiaron los ojos y me mostraron lo que querían regalarme: la libertad.

La libertad a la que me abrí a su lado fue la que tan bien definió Nina Simone:
no tener miedo.

nina-simone

Nada te hace más libre que saber que sean cuales sean las consecuencias de tus elecciones o decisiones, sabrás y podrás
vivirlas, afrontarlas, disfrutarlas y atravesarlas.
Por que todas tenemos recursos.
Y por que todas podemos tener redes.
Una tribu.

Publicado en Feminismo, Magia

Alter ego

Ayer te reconocí. O debería decir, ¿me reconocí? Te hice una pregunta absurda y tú me regalaste mi historia. No podía creerlo cuando hablabas de tu vida pero relatabas la mía. Y cuando dijiste, simplemente, entre dos puntos: “Yo soy”. ¿Cómo no recordar esto que escribí entonces cuando yo estaba empezando a ser?

Yo, ¿soy?

Lo he releído hoy, antes de enviártelo. Qué lejos queda. Qué lejos queda todo, sobre todo lo que tú me cuentas de mí. Lo que tú descubres ahora de ti. Y, sin embargo, no está tan lejos. Está dentro de mí. Pero la semilla ya se ha roto. Es ahora un fuerte roble. Dolió mucho cuando la semilla empezó a romperse, no sabía qué planta sería yo. Te duele, S, y tiene que doler. No salen raíces de una semilla cerrada.

Cuando ayer me dejaste que te abrazara. Que me abrazara. Cuando ayer me pedías que te asegurara que iban a dejar de fallarte, que iba a dejar de doler. No pude mentirte. No va a ser así ni todo lo contrario. Va a ser tan distinto, S. Vas a dejar de fallarte, vas a sentir el dolor. Vas a abrirte. Vas a nacer.

Vas a ser libre hasta de ti. Pero esa libertad tiene un precio. Tú ya lo conoces. Tú ya lo estás pagando. Desarraigo. Soledad. Incomodidad. Y un día, amarás ese desarraigo, esa soledad y esa incomodidad. Un día te enamorarás de ti.

Pero antes, S, antes toca abrirte, regarte, estirarte hasta que tu tronco se abra para dar vida a una rama. Ver como tus yemas se rompen para dar a luz flores, como las flores se marchitan para parir frutos, como tu frutos caen para alimentar tus raíces. Riégate. Mírate. Y vívelo a fondo. Vívelo, S.

Yo, te espero aquí, al otro lado. Al mismo lado. Te doy la mano porque ya puedo darme la mano. Ya puedo caminar conmigo. Gracias, S. Por existir. Por recordarme que existí.

Publicado en Magia

Haz magia todos los días

Este año, una persona que me encontré sin querer queriendo y que no conocía ni conoceré me dijo “Haz magia todos los días”. Y yo, que siempre he querido ser duende, o maga, o hada, o bruja, o elfa, me lo tomé en serio. Pero, ¿eso cómo se hace? Bueno, para eso está San Google, así que empecé a buscar rituales, a encender velas, a abrir círculos… Y resultaba, de repente aquello que pedía en mis rituales se acercaba a mi vida. Pero debía ser un truco, la magia no existe. Mi mente racional es un poco petarda y suele cargarse mi diversión.

Pero funcionaba, mis sueños eran distintos, mi actitud cambiaba, empezaba a ver las cosas distintas. Si eso no es magia, ya me diréis qué lo es.

Empecé a recoger las piedras que me gustaban, las hojas del otoño más bonitas, hilos perdidos y plumas encontradas. Todo empezaba a cobrar otro sentido.

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Y un día, una noche, con dos seres mágicos, hicimos magia juntas. Abrimos puertas, enterramos sentimientos, pedimos deseos. Y la magia surgía, nuestras miradas se asombraban al vernos reconocidas en las otras, nos supimos invencibles y poderosas, sentimos que nada era tan importante, ni siquiera nosotras, mientras la magia nos protegiera. Sólo había que abrir los ojos a los regalos, agradecerlos.

Pero mi mente racional petardeaba: “esto no tiene sentido” “son casualidades” “déjate de chorradas y ponte seria”. Así que me saqué una varita mágica y le di la razón, le dije, la razón por la que funciona es porque focaliza. Hacer rituales, buscar objetos mágicos, apretar un talismán… Todo ello me devuelve al presente, a recordar lo que quiero lograr, a visualizar cómo voy a hacerlo. La magia está dentro de cada una y cada una sabe qué necesita para lograr lo que busca, pero en nuestro día a día nos falta la ilusión, el tiempo. Pararnos y encender una vela, poner por escrito nuestro deseo y decir “abracadabra” es un privilegio hoy en día. Es un autocuidado que nos podemos regalar.

Yo he decidido regalarmelo todos los días y compartirlo siempre que pueda.

Publicado en Emociones, Magia, Te cuento mi vida

Mi amiga de siempre que ya no es la de siempre

Hoy una gran amiga ha empezado un blog. El mismo día que yo estreno este. Hacía meses que no nos veíamos y se nos ha puesto la piel de gallina a la vez. Nos hemos leído en palabras de otras personas y nos hemos reconocido. No es con la única persona con quien me pasa. Tengo la suerte de tener grandes amistades, cada una especial y distinta.

Pero hoy he estado con ella. Nos conocemos desde hace más de 15 años. Conectamos pronto. Nos queremos. No nos vemos mucho. No hace falta. Podemos pasar temporadas sin vernos, incluso sabiendo muy poco la una de la otra. Y eso que vivimos en la misma ciudad. No nos importa mucho. A mí no me importa. Creo que a ella tampoco. Lo sé por que cuando nos vemos es como si hubiera pasado mucho tiempo. Sí, ya sé, lo normal es decir “¡parece que no ha pasado el tiempo!” o “cada vez que nos vemos es como si nos hubiéramos visto ayer“. Pues no, en nuestro caso el tiempo pasa, y en ese tiempo nos ocurren muchas cosas. Y cambiamos. O no cambiamos. A veces los cambios son tan grandes que no se notan por fuera y otras veces son simples cambios en la vida: nuevo trabajo, nueva discusión, nueva afición…

Hoy, que yo sentía que estaba con mi amiga de siempre, hablando de las cosas de siempre (o sea, de nosotras y nuestros cambios), solucionando nada como siempre, ella me ha dicho algo que me ha dejado pensando: “ya no podemos tener la misma conversación que hace siete años, evolucionamos, las personas cambiamos”. Y tiene razón, mi amiga de siempre que ya no es la de siempre.

Todo esto echa un poco por tierra la idea de que las buenas amigas no cambian. ¿O no? Para mí la magia de la amistad radica en eso, en reencontrarte siempre, con todos tus cambios. Ella anda su camino, yo ando el mío. Salimos de distintos puntos. Pero siempre compartimos un trozo del trayecto, o pasamos noche bajo el mismo techo. Ella lleva un ritmo. Yo llevo otro. Pero siempre hay un momento y en ese momento, todo es distinto, pero la conexión es la misma.

No me podéis decir que eso no es magia de la buena, que siendo tan distintas, pasando experiencias distintas, teniendo ritmos distintos, cambiando de distinta manera, sigamos conectadas. Y queriéndonos mucho.

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