Publicado en Feminismo

Sufragio universal y selección femenina

El lenguaje tiene muchas trampas, ya que es reflejo de la sociedad y cultura en las que vivimos y, además, afecta de manera importante a la configuración de nuestro pensamiento. Cómo nombramos las cosas nos lleva a entenderlas de una u otra manera. El otro día (sí, voy tarde a todo, pero aquí estoy) caí en la cuenta de que el sufragio universal nunca ha sido universal y que las selecciones deportivas son o “las importantes” o las femeninas nunca masculinas. Ahí entendí por fin a Simone de Beauvoir cuando explica que la mujer siempre ha sido “el otro”, nunca sujeto principal.

alteridad Simone de BeauvoirSufragio no universal y sufragio femenino

Desde que empecé a estudiar historia en el colegio he oído hablar del sufragio universal. En una sociedad aparentemente democrática el sufragio universal se ha vendido en todos los libros de texto como un triunfo. Y lo hubiera sido, si hubiera sido universal. Sin embargo, se llama sufragio universal al sufragio masculino. Nada nuevo, realmente, desde que sabemos lo masculino se ha definido como lo universal. Nosotras, las mujeres, somos lo otro, lo accesorio, la guinda del pastel, pero nunca formamos parte del todo, de lo principal ni siquiera del universo, parece.

sufragio universalMe he dado una vuelta por la Wikipedia para comparar los años en los que se logró el sufragio masculino y el sufragio femenino, para ver si en alguno se consiguió realmente el sufragio universal a la vez. Y sí, en Uruguay se implantó el sufragio universal real en 1917. En Nueva Jersey también, pero fue un error, ya que se usó la palabra “personas” en lugar de hombres. Por “suerte” el error fue reparado y el sufragio femenino se abolió en 1807. Ya veis, cosas del lenguaje inclusivo, se ve que sirve para algo.

En otros lugares se instauró el sufragio femenino y masculino, pero no se permitía votar a personas de según qué razas (iba a escribir “otras razas” pero ¿cuál es la otra raza? ¿la que no es la mía?). Aún así se siguió llamando sufragio universal al hecho de que los hombres de razas y clases privilegiadas pudieran votar. Por que así es como pensamos, que los hombres son las figuras principales en la sociedad y el resto, somos “lo otro”, lo femenino y así debemos ser nombradas.

Selección y selección femenina

Ya nos cuesta ser nombradas en esferas que “no nos corresponden” históricamente (no hablemos ya de ser premiadas) pero es que, además, cuando se nos nombra se añade siempre una alusión a nuestro género. Así, si gana la selección masculina de fútbol, las portadas de todos los periódicos (incluidos los no deportivos) muestran en grandes letras el triunfo de LA SELECCIÓN. Sin embargo, si gana la selección femenina, además de imágenes de culos, opioniones sobre el físico de las deportistas y otros añadidos, podemos ver en algún periódico deportivo algún titular sobre el éxito de la selección FEMENINA. Que quede claro que es “la otra” selección, no la principal, que nosotras vamos después. No hay confusión, LA SELECCIÓN es la importante, no hace falta especificar que es masculina, se da por hecho.

¿Qué hacemos con el lenguaje?

¿Se ve a dónde quiero llegar? Cómo el lenguaje va en dos direcciones, nos ayuda a analizar cómo una sociedad entiende el mundo, pero también enseña a esa sociedad a entender al mundo. Recuerda cuando eras más pequeña, recuérdate en clase de historia estudiando el sufragio universal, imaginando ese triunfo, imaginando personas acudiendo a las urnas, ¿en qué piensas? Puede que si eres mujer pienses también en alguna mujer votando, seguramente si eres hombre te imaginarás más hombres. Ahora, varios temas más adelante, se habla del sufragio femenino. ¿Qué te queda en la mente? Que tú tienes que luchar sola por lo tuyo, que todo lo que otros consiguen a ti te va a llegar más tarde, que tienes que esperar, que eres la otra parte, el otro sexo, el segundo, el que se configura en función del uno.
Y llegas a casa y ves el periódico, LA SELECCIÓN vuelve a ganar o perder, esos héroes patrios, ellos, vitoreados. No son nombrados en función de su sexo. No son la selección masculina, son la importante, y si tú te apuntas a algún deporte, te apuntas a la parte femenina, la que cobra menos (si cobra), la que si gana no tiene derecho a celebrarlo como ellos, la que te desmoraliza y te hace entrenar menos y estudiar más, la que tiene entrenadores masculinos porque son “los que saben”. Y claro, así cuesta más y quizá tengan razón, quizá el deporte no sea cosa de mujeres, sino podrías ganarles aunque los medios de los que dispones son inferiores.

Athletic Club de Bilbao
Athletic Club de Bilbao, festejando la liga. /Foto oficial del Club

Y así, escuchando cómo utilizamos el lenguaje podemos entender por qué sigue habiendo desigualdad, discriminación, acoso y asesinatos machistas. Y quizá también, empezar a usar el lenguaje de una manera más inclusiva, nos ayude (junto a muchísimas más medidas) a lograr la igualdad real. Algo tan sencillo como decir “equipo masculino de baloncesto” la próxima vez que mencionemos el partido o “sufragio masculino” en los libros de texto nos ayudará a visibilizar las diferencias que existieron y existen.

 

Si no habéis pinchado en este enlace arriba, hacedlo ahora: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article832

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