Publicado en Poesía

Metralla

Lo que más me gusta de ti
soy yo.


Recuerdo cuando llegaste
pero ninguno de los días anteriores.


Me reconcilio con tu recuerdo
y vuelve para doler.


Intento no parecerme a mi madre
exactamente igual
que ella intenta no parecerse a la suya.


Caigo y me rompo
contra las almohadas
de las palabras.


Sé que te quise demasiado
por que añoro los abrazos
que no me dabas.


Mi cabecero os echa.
(de menos)


En nuestra boda no llovió
¡con lo que me gusta la lluvia!


Esclava
mi mano
no me sacia.


Sueño lirios
huelo orquídeas.


¿Cuántas veces
tengo que decirte adiós
para poder volver a verte?


Cae la gota
porque ha llovido.
Sobre mi piel
porque estoy desnuda.


Fantasmas, los libros,
son mis sábanas,
el velo
que me permite ver
sin ser mirada.


La postilla
es la vida curándose
terca.


No vale igual
salvar vidas
que prevenir muertes


No me hables del futuro
no tenemos tiempo


Aún
es
muy tarde.


¿Cómo voy a perdonarte
si aún te quiero?


Vivir
me da la vida


Sólo un día te he querido
y ya empieza de nuevo
la rutina del olvido


Inventarme
es lo más sincero
que he hecho nunca.


Las cicatrices
son historias cosidas.


Así avanzo:
a saltos sobre recuerdos
de futuros olvidados.


Cada vez que pienso en ti
me alegro por mí.


Se me han metido tus ojos
en mis lágrimas.


Inventarme:
lo más sincero
que he hecho nunca.


Llorar:
eyacular tristezas.


Sólo a solas
me existo.


Un día recordaré
cuando todo me recordaba a ti.


Comprar la suerte
como quien compra un pájaro


Mirar a los dos lados
y, aún así, cruzar.


Nunca es igual
el camino que vuelve.
Nunca volvemos al mismo lugar.


Gritamos para no oír
a quien susurra.


Te niego la vida
la mía
para no morir.


Allí donde no te detienes
también cuenta tu camino.


Adelantas
porque no quieres llegar
a donde vas.


Cuando la libertad te besa
te convierte en brisa.


No es devastador.
Es triste,
que dura más.


Los domingos
nunca duraban hasta el sábado.


¡Me dueles tanto!
Me dueles más
que cuando dolía.


También la risa
cicatriza.


El atardecer
es el sol pintando su ausencia.


Sé que vuelvo al fondo
porque tengo miedo a llorar.


Sólo una historia más
sin posibilidad de tragedia.


Todo el mundo se sienta
para mirar el mar
¿dónde se sienta el mar
cuando nos quiere mirar?


Me inspiras,
te exhalo.


Viven hojas muertas
entre las flores
que brotan.


Déjame aquí.
Sembrada,
que sé florecer.


Ese rechazo
que duele y salva.


Los caprichos
son deseos
los deseos
son sueños
y los sueños
vida son.


¿Quién te crees que eres
para venir
a espantar mis miedos?


Y la vida llega sin avisar
ocupando tu lugar.


Busco que me encuentre
tu mirada perdida.


Ni me mientes
ni te miento.
Se escucha un lamento.


Las llagas de mi boca
duelen a tus besos.


Me equivoco
como quien se arriesga a ganar.


Se seca el árbol
o se seca la hiedra.
Gana la tristeza.


Ya me he enterado:
esto consiste
en coser olvidos a los recuerdos.


 

 

 

 

 

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