Publicado en Poesía

Tenemos que hablar

Una conversación tengo
pendiente conmigo
y “tenemos que hablar”
sigue sonando dolido.

Mal conjugado el verbo
mal elegida la acción
“te necesito hablar”
suena más acertado.

Pero no quiero escucharme.
Es un discurso temido.
Así que me doy al verso
huyo de la prosa y el ensayo
cierro y abro el libro.
No me voy a preguntar
siquiera a insinuar
ese “¿qué te pasa?”.
Aunque en mi mente
mariposea ya
un “mejor siéntate”.

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