Publicado en Poesía

En este precioso momento

En este precioso momento. No antes. Ni después. Ahora. Mientras miraba la luna menguante amarillear, lo nuevo se ha convertido en familiar. Así, sin que ocurra nada especial. La calle que no tenía medida me ha abrazado y me ha acompañado hasta mi portal. Mis pensamientos ya no divagaban  inventando un mañana. Mi cama esperaba, a medio hacer, que mi cuerpo encajara en sus volúmenes. Mañana será otro día, otro día más. Y estoy deseando que así sea.

Me he acercado a ese río que habla de muerte y de renacimiento. Ese intenso rumor que habla del permanente cambio, del eterno fluir, siempre adelante. Nos hemos mirado y con un ademán de nuestras cabezas nos hemos saludado, ya nos conocemos. Nos hemos medido, nos hemos juzgado y nos hemos aceptado.

En este preciso momento, no hace falta que nada tenga sentido. Todo es. Todo está. Punto. AHORA. En su lugar. En mi lugar.

Como el río, el cauce permanece, la orilla permanece, el puente permanece, pero el río, el de entonces, ya no es el mismo. Suena igual, pero la luna, que sí es eterna todavía, sabe que se refleja en una olas con una curvatura más pronunciada. Y sonríe. Porque la luna siempre sonríe cuando mengua. Le gustan los finales. Ese ocultarse en su fase de luna nueva. Esa sonrisa de medio lado que precede a un final que parirá un principio. Qué poco nos gusta morir y qué necesario es. Fin. De nuevo.

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2 comentarios sobre “En este precioso momento

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