Publicado en Poesía

A la vejez, polvos

Estoy vieja,
tengo una uña encarnada
y un grano en la oreja.
Mi amante de veintitrés
tiene miedo de que vea
lo joven que es.

Tengo tos de fumadora
de las de cajetilla diaria
de las de ducados.
Vivo con tres gatos,
calzo pantuflas rosas
me abriga bata de leopardo.

Pero me miro al espejo
y una diosa divina
es todo lo que veo
desde que me quiero
desde que te follo.

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