Publicado en Feminismo

Esa no es mi lucha

Hoy he dejado salir a mi “yo consumista” de paseo y me he ido a comprar los regalos de Navidad. Por suerte, tengo ya  mi consumismo muy aleccionado y he pasado unas buenas dos horas en mis tiendas locales favoritas y en mercadillos de artesanía. Cuando ya me iba me he encontrado con la concentración de “Lunes Lilas” contra la violencia machista. Cuando he llegado había poca gente, pero no se me ha pasado por la cabeza no quedarme. No podía pasar de largo de los 102 asesinatos machistas que llevamos en 2016. Es algo que me afecta. Un día yo puedo formar parte de ese número. Eso pensaba cuando escuchaba la lista de nombres y edades. No estamos a salvo.

© Tocaban la txalaparta. Las nombraban. Colocábamos estrellas en el árbol por cada uno de ellas. Había gente que pasaba de largo.

Al finalizar, he seguido mi camino. Volvía a casa. Había puesto mi granito de arena en la lucha, colgado la estrella, pensado en ellas. Conciencia tranquila.

A dos manzanas, otra concentración. En este caso contra la dispersión de presas y presos vascos en las cárceles españolas. Quizá sea el tipo de concentraciones que más veo. Cada jueves se colocan frente a mi trabajo. Una petición que veo lógica pero en la que me da miedo entrar, apenas conozco nada de la dispersión. No tengo una opinión formada. Me parece cruel a priori y un castigo añadido que otras presas y presos creo que no viven. Pero no tengo la información. Y no os creáis que la he buscado antes de escribir esto. No es mi lucha. No sé por dónde empezar. No sé qué medios me van a dar la información veraz y contrastada. No me he parado. He pasado de largo. Y no es que esté a favor de la dispersión (ahora ya estoy leyendo algo aquí, aquí y aquí y luego pretendo buscar la versión contraria, que me cuesta encontrarla), sino que la siento mía.

No estoy orgullosa de ello, pero para mí es difícil luchar por algo que no siento que me afecta o que no siento próximo. No soy una persona comodona, pero tengo que entender la situación. Al feminismo llegué por ser mujer, al veganismo cuando vi la mirada de mis gatos y sus ganas de vivir, intento consumir responsablemente desde el momento en que sentí que la explotación laboral es el aquí y ahora de tantas personas como yo, grito cuando puedo contra las políticas migratorias que creo exterminadoras porque me veo en sus rostros… Necesito hacer lo político personal, vivirlo desde el sentimiento de igualdad, de sentirme igual que el resto de víctimas.

Creo que no es algo ajeno al resto de personas. Luchamos por lo que vemos más cercano, o por lo que entendemos que les ocurre a personas como nosotras. El mejor antídoto para no anestesiarnos es seguir leyendo, seguir cuestionándonos y seguir escuchando a personas que, siendo iguales, viven diferentes luchas.

No cerremos los ojos ante las pancartas. No pasemos de largo. Preguntemos. Y si pasamos de largo, que sea para averiguar por que personas iguales a nosotras viven oprimidas o faltas de libertades y derechos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s