Publicado en Poesía

Tres kleenex

Me he puesto un tope para mis lágrimas. Al tercer kleenex seguido tengo que parar. Cada pañuelo lleno de mocos suele acompañarse de un vómito de versos que apenas riman, una náusea llena de pena, amor, ira, dolor, nostalgia. Hay más realidad en madrugar para llorar que en un llanto nocturno. Golpea fuerte por la mañana porque sabe que tenemos muchas horas para disimular y, si hay suerte, olvidar unos minutos.

 

Tercer kleenex

Echo demasiado de menos
aquel que nunca fuiste
lloro por aquel que nunca
quisiste ser para mí.

Imagino todos los polvos
que nunca imaginamos
y mis labios recuerdan
los muerdos que no me diste.

Mis lágrimas no tienen memoria,
creen que las bebiste;
mis manos te buscan
donde nunca te encontraban.
Y no te dejo irte
para que hagas de una vez
lo que nunca hiciste.

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Un comentario sobre “Tres kleenex

  1. Pingback: La Duende a Rayas

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